miércoles, 5 de junio de 2013

El origen de las pensiones de jubilación

En España, nuestra política de prestaciones económicas y sociales se remonta al Decreto de 5 de diciembre de 1883 que creó la Comisión de Reformas Sociales, para el estudio de las cuestiones que interesan á la mejora ó bienestar de las clases obreras. Con el cambio de siglo, la Ley acerca de los Accidentes de Trabajo de 30 de enero de 1900 [que desarrolló un Reglamento del 28 de julio] introdujo el primer seguro social; en 1908, el Gobierno de don Antonio Maura creó el Instituto Nacional de Previsión y, en 1921, siendo Presidente don Eduardo Dato, se procedió a regular el retiro obrero que proporcionó por primera vez pensiones de jubilación a los trabajadores [como señala la exposición de motivos de la Ley 24/1997, de 15 de julio, de Consolidación y Racionalización del Sistema de Seguridad Social].

Aquel Instituto –precursor de la actual Seguridad Social (INSS)– se creó por la Ley referente á la organización por el Estado de un Instituto Nacional de Previsión que Alfonso XIII dio en Sevilla el 27 de febrero de 1908, siendo Ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva; para difundir é inculcar la previsión popular, especialmente la realizada en forma de pensiones de retiro; administrar la mutualidad de asociados que al efecto y voluntariamente se constituya bajo este patronato; y estimular y favorecer dicha práctica de pensiones de retiro, procurando su bonificación con carácter general ó especial, por entidades oficiales o particulares.

Posteriormente –como recuerda el portal de la Seguridad Social– los mecanismos de protección desembocaron en una serie de seguros sociales, entre los que destacan: el Retiro Obrero (1919), el Seguro Obligatorio de Maternidad (1923), el Seguro de Paro Forzoso (1931), el Seguro de Enfermedad (1942) y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) en 1947.

Todos estos mecanismos de protección españoles tuvieron su origen en Alemania en 1884, el primer país del mundo que adoptó un programa de seguro social para la vejez, diseñado por Otto von Bismarck. Las motivaciones del canciller alemán para introducir el seguro social, según reconoció la Organización Internacional del Trabajo (OIT), fueron promover el bienestar de los trabajadores –a fin de que la economía alemana siguiera funcionando con la máxima eficiencia– y eludir la demanda de opciones socialistas más radicales. Hubo que esperar hasta 1942 para que William Beveridge formulara la idea que dio lugar al denominado Estado del bienestar.

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