miércoles, 25 de noviembre de 2015

Las treinta provincias marítimas españolas

En la disposición final segunda de la Ley 27/1992, de 24 de noviembre, de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, se facultó al Gobierno español para constituir las Capitanías Marítimas, fijando su estructura y competencias, en aquellos puertos en que se desarrollase un determinado nivel de actividad de navegación o lo requirieran las condiciones de tráfico o seguridad. El desarrollo reglamentario de aquella previsión legal se llevó a cabo mediante el Real Decreto 1246/1995, de 14 de julio, por el que se reguló la constitución y creación de las Capitanías Marítimas, donde se establecieron las provincias marítimas de Pasajes, Bilbao, Santander, Gijón, Burela, El Ferrol, La Coruña, Villagarcía de Arosa, Vigo, Huelva, Cádiz, Sevilla, Algeciras, Ceuta, Melilla, Málaga, Motril, Almería, Cartagena, Alicante, Valencia, Castellón, Tarragona, Barcelona, Palamós, Palma de Mallorca, Tenerife y Las Palmas; sedes de otras tantas capitanías marítimas de primera categoría. Desde entonces, la Orden del Ministerio de la Presidencia de 21 de enero de 1999 modificó la categoría marítima de Avilés (diferenciando esta nueva provincia marítima de la de Gijón).

Hoy en día, el Real Decreto 638/2007, de 18 de mayo –que derogó aquella reglamentación de 1995 al regular las Capitanías Marítimas y los Distritos Marítimos– es el marco legal en el que se han establecido las treinta provincias que configuran la actual organización periférica de la Administración marítima en el litoral español: las veintinueve indicadas anteriormente, más la nueva de Ibiza-Formentera (hasta ese momento, considerada de segunda categoría y dependiente de Palma).

Este es su actual marco normativo pero su primera regulación tiene más de cuatro siglos de historia y se remonta a los tiempos del reinado de Felipe III, cuando el monarca expidió una Real Cédula, el 5 de octubre de 1607, para organizar lo que, por aquel entonces, se denominó matrícula del mar demarcando el litoral del país en torno a las tres primeras provincias marítimas: Ferrol, Cádiz y Cartagena.

Posteriormente, durante el siglo XIX a cada puerto se le asignó una bandera con el fin de identificar a los buques registrados en ellos pero, con el paso del tiempo, sus formas y colores se acabaron asumiendo como algo propio por sus ciudades (por ejemplo, la cruz de san Andrés, en Tenerife; o la franja azul en diagonal, de izquierda a derecha, sobre fondo blanco de Coruña y, por extensión, de Galicia que, en un principio, también fue un aspa azul pero al coincidir con el pabellón ruso, se tuvo que suprimir una de las diagonales para satisfacer la reclamación del gobierno de Moscú) e incluso por sus equipos de fútbol (origen del emblema del Sporting de Gijón).

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