El historiador aragonés José Luis Corral Lafuente narra los hechos que sucedieron en el siglo XIII: (…) En la crónica de Jaime I el Conquistador aparece la noticia del proceso que siguió el rey para descubrir a unos monederos que estaban acuñando moneda falsa en Tarazona y en varios lugares más de su comarca [Zaragoza]. Uno de estos lugares era el castillo de Trasmoz (…) situado en una de las lomas que forman el somontano del Moncayo, en su cara Este, a 12 kilómetros de Tarazona y a 4 del monasterio de Veruela. El rey comisionó a dos jueces, uno de ellos llamado Micer Humbert, para que investigaran y descubriesen a los culpables de la acuñación. Pero tras varios días de averiguaciones no consiguieron ningún resultado. Aparece entonces ante el rey un personaje misterioso que dice conocer a otra persona que sabe el nombre de los falsificadores y de los lugares donde se labraba la moneda falsa. Este confidente exigirá garantías para su persona a cambio de delatar a los culpables. Jaime 1 cree conveniente perdonar a este misterioso personaje, al que se le da el nombre de «Marqués», a cambio de poder apresar a todos los demás culpables. Llega el tal «Marqués» al día siguiente a presencia de Jaime 1 y ante los Santos Evangelios jura ser uno de los autores del delito, denunciando a los demás culpables y los lugares donde se acuñaba moneda falsa. Al día siguiente llama el rey a uno de los acusados por el «Marqués» el cual, al ser interrogado, niega su participación en la falsificación; es entonces cuando aparece el «Marqués» y al acusado no le queda otro remedio que aceptar el hecho y su culpa. (…) Son varios los inculpados en el delito de falsificación. (…) Una vez descubiertos todos los culpables y los lugares donde se acuñaba la moneda se dictó sentencia. Los principales encartados fueron condenados a muerte [y] la sentencia se ejecutó «more maiorum», que consistía en arrojar al reo de muerte al río Ebro dentro de un saco y atado [1].
Con la fortaleza de Trasmoz convertida en una clandestina ceca [según la RAE: establecimiento donde se fabricaba y acuñaba moneda] para recubrir con un fíno baño de oro un cuerpo de cobre y lograr falsos maravedíes; el municipio que rodeaba el castillo -como relata su propio Ayuntamiento (*)- fue excomulgado, en 1255, por el Abad de Veruela, Andrés de Tudela, debido a su hartazgo por los continuos enfrentamientos con Trasmoz a causa de la leña. Posteriormente, en el siglo XVI, dos de las grandes casas nobiliarias de Aragón; la casa de Aranda y la de Aragón, se enfrascaron en una escalada de tensión que a punto estuvo de llevar al Rino a una guerra civil. Don Pedro Manuel Ximénez de Urrea, hermano del Conde de Aranda, era en aquel entonces el Señor de Trasmoz y el monasterio de Veruela se encontraba bajo la protección de Alfonso de Aragón, Conde de Ribagorza. A la tensa situación entre ambas casas se sumó la existencia de conflictos enquistados entre Trasmoz y sus vecinos de Veruela; una antigua reclamación de Trasmoz sobre Lituénigo y un conflicto por los derechos de tala en el Moncayo que enfrentaban a Trasmoz con Añón del Moncayo. Ambas localidades pertenecían a feudos eclesiásticos. Pero fue el desvío de las procedentes del Moncayo que los monjes llevaron a cabo, alejándola de su curso natural a través de Trasmoz, lo que hizo saltar la chispa en esta comarca.
En 1511, tras atacar Ximénez de Urrea la casa del Conde de Ribagorza en Pedrola, causándole una profunda humillación, el Abad de Veruela, Miguel Ximénez de Embún, tomó la determinación de llevar a cabo la famosa maldición sobre Trasmoz. En plena madrugada el Abad cubrió el crucifijo del altar con un velo negro y junto con sus monjes recitó el salmo 108 de la Biblia, acompañando cada verso con un toque de campana, una maldición de Dios sobre los enemigos del Monasterio.
No se alcanzó la paz hasta que intervino el rey Fernando II de Aragón [Fernando el Católico] en 1513 y las Cortes aragonesas fallaron a favor de Trasmoz la disputa por el agua…. Pero, a día de hoy es el único pueblo de España que sigue excomulgado y maldito por la Iglesia. Han pasado siete siglos y medio y la excomunión sigue vigente al no ser levantada por el papa, la única autoridad eclesial con poder para anular esa medida [2]. En esta última opinión es probable que pese más la leyenda que el Derecho Canónico si atendemos a la remisión de las penas previstas en los cánones 1354 a 1363.
Por alusiones, en el Antiguo Testamento el invocado Salmo 108 del rey David alaba y exalta a Dios proclamando: Danos tu ayuda contra el adversario, porque es inútil el auxilio de los hombres. Con Dios alcanzaremos la victoria, y él aplastará a nuestros enemigos.
Citas: [1] CORRAL LAFUENTE, J. L. “Introducción al estudio histórico-arqueológico de la ceca de moneda falsa de Trasmoz en el siglo XIII”. En: Numisma: Revista de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos, 1978, nº 150-155, pp. 457 a 459. [2] GARCÍA CUARTANGO, P. España mágica. Un viaje por los grandes secretos arqueológicos y monumentales de nuestro país. Barcelona: Ediciones B, 2023.



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