viernes, 29 de julio de 2022

Biotipologías (III): Ernst Kretschmer y la escuela alemana

Tras la escuela morfológica francesa y la escuela constitucionalista italiana, continuamos, ahora en Alemania, con el repaso de las corrientes doctrinales que trataron de aplicar los conocimientos biotipológicos para diferenciar entre distintos tipos de personas y analizar sus posibles implicaciones criminológicas. Con su habitual fina ironía, el magistrado argentino Raúl Zaffaroni se refiere de esta forma tan singular al grupo de autores germanos encabezados por el Dr. Kretschmer: (…) Hubo varias clasificaciones biotipológicas, pero la más difundida fue la alemana de Ernst Kretschmer, que en su libro (bajo el impresionante título de “Körperbau und Charakter”) establecía cinco biotipos: leptosomático, atlético, pícnico, displásico y mixto. En cualquier esquina de Buenos Aires se conocen con otro nombre: flaco, marcado, gordo, urso [oso] y yeti. Las profundas consecuencias criminológicas indican que los flacos suelen ser ladrones; los atléticos, homicidas; y los gordos, estafadores; los otros dos no se sabe bien. Creo que nadie imagina a un obeso arrebatador ni escurriéndose por una estrecha ventana [1].

El mencionado Ernst Kretschmer nació el 8 de octubre de 1888 en Wüstenrot, una localidad de Baden-Württemberg cercana a su capital: Stuttgart. Tras estudiar las carreras de Filosofía y Medicina en la Universidad de Tubinga, especializándose en Psiquiatría, sirvió como médico castrense durante la I Guerra Mundial, se casó con Marie Luise Elisabeth Pregizer –tuvieron cuatro hijos– y, de regresó a esta ciudad universitaria, comenzó a impartir clases y a escribir sus primeros libros en los que desarrolló su teoría de que ciertos trastornos mentales resultaban más habituales entre personas con unos tipos físicos específicos. En ese sentido, su obra cumbre fue la mencionada “Constitución y carácter” (1921), la del impresionante título al que se refería Zaffaroni. Aquella misma década se trasladó a dirigir la Clínica Psiquiátrica y Neurológica de la Universidad de Marburgo y, a diferencia de otros colegas de profesión, permaneció en su puesto durante el auge del nazismo. Tras la II Guerra Mundial se reincorporó al claustro de profesores de Tubinga donde falleció el 8 de febrero de 1964.


La Dra. Quintanilla Madero pone especial énfasis en que este autor trabajó en diversos hospitales psiquiátricos en el sur de Alemania. Esta labor le permitió estar en contacto con muchos enfermos mentales. Estudió y observó un gran número de pacientes (varones especialmente) y se dio cuenta que, dependiendo del tipo de enfermedad psiquiátrica que padecían los pacientes presentaban predominantemente un tipo morfológico u otro, es decir, una configuración corporal diferente. Pensaba que tanto la forma corporal como los tipos de personalidad o estados mentales eran producidos por secreciones hormonales. Sus observaciones le llevaron a determinar la posible relación entre constitución y carácter, pero por haber realizado estos estudios sobre todo en pacientes psiquiátricos, sus conclusiones relacionan determinados tipos constitucionales con enfermedades psiquiátricas [2].

El criminólogo mexicano Rodríguez Manzanera describe las señas de identidad de los cinco tipos biológicos ideados por Kretschmer, al que no duda en calificar como el más grande representante de la Biotipología Alemana [3]: 

  1. Tipo Leptosoma: (…) sus características son: cuerpo largo, delgado, cabeza pequeña, nariz putiaguda, poca grasa, cuello alargado. Su representación geométrica es una línea vertical. La exageración del tipo se denomina "asténico".
  2. Tipo Atlético: Gran desarrollo del esqueleto, de la musculatura y de la epidermis, tórax y cabeza grande. Digamos que coincide con una pirámide invertida.
  3. Tipo Pícnico: Fuerte desarrollo de las cavidades viscerales, abdomen prominente, tendencia a la obesidad y aspecto flácido, cabeza redonda, ancha y pesada, extremidades cortas. Su representación es circular.
  4. Tipo Displástico: Se trata de sujetos que no entran en ninguno de los grupos mencionados anteriormente; generalmente carentes de armonía, con características muy exageradas. Krestschmer habla de 3 subdivisiones básicas: gigantismo, obesidad e infantilismo cunocoide.
  5. Tipo Mixto: Son los más frecuentes y provienen de combinaciones de los otros tipos producidos por la herencia. Es difícil encontrar los tipos "puros", y lo importante de esto es que la coincidencia de las características físicas con las psicológicas no pueden ser exactas [3]. Este quinto biotipo –una suerte de “cajón de sastre”– fue una de sus aportaciones más novedosas porque sorteó de este modo las habituales críticas a las clasificaciones de las escuelas francesa e italiana de que habían creado compartimentos estancos donde resultaba difícil encuadrar en puridad a cualquier persona.

A continuación, el psiquiatra alemán realizó una segunda clasificación apoyándose en el aspecto biológico y reduciendo aspectos psicológicos [3]: de modo que pudo afirmar que los individuos de tipo esquizotímico eran de constitución leptosomática; los ciclotímicos, pícnicos; y los viscosos, atléticos; es decir, enfoca el constitucionalismo solamente desde el punto de vista de las correlaciones entre hábito corpóreo y carácter psíquico [4].

En cuanto a la relación entre los biotipos y la criminalidad, Kretschmer concluyó que: los pícnicos representan el menor número dentro de la totalidad de la criminalidad, siendo además los de menor reincidencia y mayor adaptabilidad. Son pasionales u ocasionales, raramente habituales. Los leptosomáticos, para Kretschmer siguen a los atléticos en criminalidad, pero su participación criminal es menor que la de los atléticos. Son difíciles al tratamiento y fáciles a la reincidencia. Abundan entre ellos ladrones y estafadores. Los atléticos serían para Kretschmer los tipos con mayor inclinación criminal, principalmente de carácter violento. Son sujetos explosivos y en ocasiones cínicos [3].

El planteamiento moderado del Dr. Kretschmer nunca tuvo pretensiones etiológicas; es decir, se limitó a vincular el carácter y los rasgos temperamentales de sus pacientes que padecían un trastorno mental con determinadas constituciones somáticas pero nunca pretendió explicar las causas de esa afinidad. Simplemente, mostró los datos que había obtenido de forma estadística en su trabajo. Y, como sucedió en las otras dos escuelas, francesa e italiana, sus estudios tampoco contaron con un grupo de control para comparar los resultados con los obtenidos en su grupo experimental, de modo que las conclusiones no se podrían extrapolar al resto de la sociedad.

Además del Dr. Kretschmer, en la Escuela Alemana destacaron otros autores que o bien ejercían la Psiquiatría o desempeñaban la Medicina en establecimientos penitenciarios [5]; entre otros, podemos mencionar a los doctores Martin Riedl (1863-1960), Theodor Viernstein (1878-1949), Friedrich von Rohden (1886-1960), Rudolf Michel (1892-1945) y Kurt Böhmer (1895-1959).

En sus estudios de campo, llevados a cabo en prisiones de Baviera y Austria, llegaron a la conclusión, según la profesora Marina Giampietro, de que: (…) un porcentaje significativo de delincuentes, respectivamente 59% y 80%, parecen pertenecer a la tipología temperamental esquizotímica, ligada a una constitución leptosómica; encontrando que entre los delincuentes comunes, estafadores y hurtadores habituales, predominaba el temperamento esquizotímico. El sujeto pícnico parecía ser el biotipo menos frecuente entre los delincuentes, refiriéndose a un tipo temperamental más sociable y menos inquieto. Los individuos de constitución leptosomática ligados a un temperamento esquizotímico, caracterizados por el egoísmo, la susceptibilidad, la enemistad hacia los demás hombres, estaban por lo tanto más inclinados a la acción delictiva [6].

NB: véase también la entrada sobre William H. Sheldon y la escuela americana.

Citas: [1] ZAFFARONI, E. R. La cuestión criminal. Buenos Aires: Planeta, 2012, p 116. [2] QUINTANILLA MADERO; B. Personalidad madura: temperamento y carácter. Ciudad de México: Publicaciones Cruz O., 2003, p. 18. [3] RODRÍGUEZ MANZANERA, L. Criminología. Ciudad de México: Porrúa, 2ª ed., 1981, pp. 289 y 290. [4] VILLANUEVA SAGRADO, Mª. Manual de técnicas somatotipológicas. Ciudad de México: UNAM, 1991, p. 17. [5] WETZELL, R. F. Inventing the Criminal: A History of German Criminology, 1880-1945. Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2000, p. 144. [6] GIAMPIETRO, M. Agostino Gemelli Psicólogo. Gli studi sulla personalità. Milán: EDUCatt, 2020, p. 62.

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