lunes, 23 de octubre de 2023

Las «casas de la duda» y el «puente internacional más pequeño del mundo»

Durante estos años ya nos hemos referido a «La Raya» hispanoportuguesa en algunas otras entradas de este blog; por ejemplo, cuando analizamos las fronteras de España, desde un punto de vista jurídico; los singulares privilegios del «Couto Mixto», situado en Orense, en el límite con Tras-os-Montes; la «firma de mugas» fronterizas que, de acuerdo con el Art. 25 del «Tratado de Lisboa» de 1864, deben ser aseguradas, cada año, para verificar un reconocimiento de la línea por delegados municipales de los pueblos colindantes; o la alianza diplomática más antigua del mundo que aún se mantiene en vigor desde el siglo XIV -la de Portugal e Inglaterra- donde señalamos que el «Telón de corcho» hispanoportugués, con sus más de siete siglos de historia y sus 1.234 kilómetros de longitud constituye la frontera más antigua de Europa y una de las más extensas [1].

A lo largo de esa Raya existe otro punto singular de la geografía ibérica que detalla muy bien el profesor José Ramón Alonso de la Torre: (…) En lo intrincado de un bosque de fresnos, pinos, castaños y chopos. Junto a un regato enrevesado y caprichoso. En las faldas de las sierras Fría y de la Peña. Allí, justo allí, está Casas de la Duda, entre las alquerías de la frontera, en una de las comarcas más desconocidas de España, en el confín de la provincia de Cáceres lindando con Portugal. Cruzamos varios pueblecitos dispersos, con una docena de casas y un puñado de vecinos, levantados al socaire de un robledal o en la hondura de valles recoletos. Todas estas tierras pertenecen al ayuntamiento de Valencia de Alcántara. ¿Todas?

Una de las "casas da dúvida" portuguesas

Antes de la última curva española de la carretera Madrid-Lisboa por la cuenca del Tajo, una pista retorcida se pierde a mano izquierda. Si seguimos por ella poco más de un kilómetro llegamos a El Pino, la más antigua de estas alquerías fronterizas. En El Pino no viven más de 80 personas, pero la aldea fue ayuntamiento hasta 1861. Una iglesia dedicada a la Inmaculada certifica su esplendor pasado. La pista asfaltada gira a la derecha y se convierte en camino forestal pedregoso. Tras dos kilómetros de ascensión se vislumbran entre los árboles cuatro edificios sencillos: las Casas de la Duda. Teóricamente, pero sólo teóricamente, dos pertenecen al ayuntamiento extremeño de Valencia de Alcántara, y otras dos, a la cámara municipal alentejana de Portalegre (…). Pero las cosas no están ni estuvieron nunca tan claras.

Casa de la duda española

(…) un enclave indefinido del que no se sabe si pertenece a España o a Portugal. Segundo [Segundo Silva Reyes es tan dudoso que sus abuelos eran portugueses y sus padres, españoles] expone la versión más extendida por la raya extremeña: "Por esta sierra no hay muchos hitos fronterizos; costaba mucho subirlos hasta aquí. Se entiende que la frontera la marca un regato que pasa por las Casas, pero justo ahí da la vuelta y no se sabe qué es España y qué es Portugal“. Casas de la Duda es un enclave tan perdido y tan insignificante que las Comisiones Mixtas de Límites previas al Tratado de Lisboa de 1864 no le prestaron atención. Su minúscula población siguió disfrutando de la bicoca de no saber bien dónde se encontraba. En los años de la emigración a Alemania y Suiza, la dictadura de Salazar denegaba el pasaporte a los jóvenes para que no pudieran librarse de una mili en las lejanas y crueles guerras coloniales de Angola y Mozambique. Pero los de las Casas de la Duda, los dudosos, no tenían ese problema: conseguían pasaporte español y se libraban. (…) En esta zona, además de las Casas de la Duda, hay otros puntos fronterizos oscuros en las alquerías de El Pino, Fragüil, Batán, Fonte Oscura, la Pitaraña española y la Pitaraña portuguesa.

Puente internacional sobre el arroyo Abrilongo

Y añade que: El Marco (España) y Marco (Portugal) están separados por un arroyo llamado Abrilongo. En verano, el arroyo se salva de un salto; en invierno, a través del puente internacional más pequeño del mundo. Durante años, el puente era una tabla de madera que los guardias retiraban, pero en cuanto se daban la vuelta, aparecía una tabla nueva. Después se puso una plataforma de hierro con barandilla. Ya en el siglo XXI, la Cámara Municipal de Arronches levantó un minipuente de obra, se supone que definitivo, que une los dos países. Es menos romántico, pero más sólido [2].

Citas: [1] MEDINA GARCÍA, E. “Orígenes históricos y ambigüedad de la frontera hispano-lusa (La Raya)”. En: Revista de estudios extremeños, 2006, vol. 62, nº 2, p. 713. [2] ALONSO DE LA TORRE, J. R. La frontera que nunca existió. Mérida: Editora Regional de Extremadura, 2008. Imágenes de las casas y las mugas: No le digas a mi madre que estoy haciendo fotos (*).

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