lunes, 1 de junio de 2026

Medioambiente (LVIII): ¿quién establece las «zonas azules»?

Por similitud con los «cascos azules», el recurso a este color solemos asociarlo con las Naciones Unidas -de hecho, en las conferencias que organiza la ONU, el escenario de las COP donde se llevan a cabo las negociaciones oficiales suele denominarse así: «blue zone»- lo que podría llevarnos a pensar que las «zonas azules» son un concepto acuñado en el sistema onusiano… pero no, en esta ocasión, se trata de un proyecto de investigación privado que ha sido muy bien recibido en el ámbito académico -con innumerables artículos doctrinales- y que, como veremos más tarde en el caso de Costa Rica, era cuestión de tiempo que diera el salto a los ordenamientos jurídicos. Salvando las distancias, otro buen ejemplo con el que sucede un fenómeno similar son las famosas «banderas azules», el galardón que cada año otorga la FEEE (Foundation for Environmental Education in Europe) a las mejores playas y puertos de todo el mundo; de nuevo, a pesar de la coincidencia azuleña, no nos encontramos ante una iniciativa de la Unión Europea ni del Consejo de Europa.

El origen de las «zonas azules» se remonta a 2004 cuando el explorador de “National Geographic” Dan Buettner y algunos de los principales investigadores mundiales en materia de longevidad empezaron a identificar y a estudiar los lugares en los que la gente vivía mejor y por más años. Durante su investigación, se enfocaron en cinco áreas en las que evidentemente sus residentes estaban haciendo algo bien. La gente llegaba a los 100 años de vida a una tasa 10 veces mayor que en los Estados Unidos y con tasas más bajas de enfermedades crónicas. Aunque estas comunidades están esparcidas alrededor del mundo y representan una variedad de culturas diferentes, todas las zonas azules tienen algunas características en común, como la reducción del estrés, el moverse frecuentemente a lo largo del día, el tener un sentido de propósito claro y el llevar una dieta principalmente de origen vegetal (*).

Y añade esta entidad: Todo empezó con las cinco zonas azules originales: Okinawa (Japón); Cerdeña (Italia); Nicoya (Costa Rica); Icaria (Grecia) y Loma Linda (California; EE.UU.). En estas regiones, la gente no sólo vive más de 100 años regularmente, sino que lo hacen de manera próspera. A edades avanzadas, sus cuerpos siguen estando sanos y sus mentes siguen siendo agudas. Buettner y su equipo de investigadores han logrado identificar cosas comunes que los habitantes de estos lugares hacen para vivir felices por más años. Las zonas azules encierran muchos secretos de la longevidad. Tenemos mucho que aprender de los residentes de estos lugares tan especiales.

¿Y por qué azules? La denominación se debe simplemente a que, cuando se inició su estudio, los investigadores utilizaban un rotulador azul para señalar los lugares donde se habían localizado estas poblaciones [se refiere a las pioneras investigaciones de los doctores Gianni Pes y Michel Poulain que trazaron con círculos azules en un mapa los pueblos de montaña de Cerdeña con mayor longevidad]. (…) Una Zona Azul (ZA) es un área geográfica limitada en la que su población tiene una longevidad excepcionalmente alta y no está en función de altos ingresos económicos o cuidados sanitarios especializados. (…) Estas zonas comparten un estilo de vida y un medio ambiente comunes y cuya longevidad excepcional ha sido verificada con precisión [1].

En el caso costarricense, Nicoya se ha convertido en un laboratorio natural para estudiar los factores que determinan la longevidad activa. La literatura científica y los estudios comunitarios realizados por la Asociación Península de Nicoya Zona Azul y otras instituciones de salud han identificado variables protectoras como la dieta basada en productos locales (maíz, frijoles, frutas tropicales), la práctica constante de la actividad física cotidiana, el sentido de comunidad, la espiritualidad y el mantenimiento    de roles ocupacionales significativos en la vejez [2]. Se trata de la “zona azul” más grande del mundo [y] la única en Iberoamérica; como ha puesto de relieve la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) (*).

En ese mismo sentido, el Dictamen nº 20.499, de la Comisión Permanente de Asuntos Sociales de la Asamblea legislativa de Costa Rica, de 28 de noviembre de 2017, sobre el proyecto de ley «Declaración de los Cantones de Nicoya, Hojancha, Nandayure, Santa Cruz, Carrillo y de los Distritos Administrativos de Cóbano, Lepanto, Paquera y las Islas del Golfo como Zona Especial de Longevidad» afirmó que la Península de Nicoya es reconocida como Zona Azul del planeta, sin necesidad de que exista una declaratoria legal para tal efecto; con ese fin, se pretendía preservar los estilos de vida de nuestros adultos mayores que hoy les hacen merecedores del título de la Zona Azul más grande del mundo, con la ilusión de que las generaciones futuras tengan una longevidad con completo bienestar físico y mental. Al año siguiente, aquel proyecto se convirtió en la vigente Ley 9557, de 9 de mayo de 2018. Declaración de los cantones de Nicoya, Carrillo, Santa Cruz, Hojancha, Nandayure, y los distritos administrativos de Cóbano, Lepanto, Paquera y de las Islas del Golfo de Nicoya, como zona especial de longevidad.

Citas: [1] YÁÑEZ, R. & MC ARDLE, N. “Zonas azules: longevidad poblacional, un anhelo de la sociedad”. En: Revista Médica de Chile, 2021, vol.149, nº 1. [2] CRUZ ALVARENGA, A.; VINDAS LÓPEZ, J. & RUBIANO PEDROZA, J. A. “La longevidad activa en la zona azul de la Península de Nicoya. Análisis ocupacional y funcional de los centenarios·. En: Cuidado y Ocupación Humana: COH, 2025, vol. 14, nº 1, p. 53.