miércoles, 2 de febrero de 2022

El singular caso del Dr. Crippen y el telégrafo

Al estudiar la trama de las novelas de misterio de Agatha Christie, el escritor Mike Holgate [1] relacionó el argumento del libro “Mrs McGinty’s Dead” [La señora McGinty ha muerto (1952)] –la tercera historia que el detective belga Hercule Poirot protagonizó junto a su ayudante Ariadne Oliver– con un célebre caso real ocurrido en 1910 que pasó a la historia de la crónica negra mundial por ser la primera vez que un mensaje de telégrafo sirvió para detener a un sospechoso dado a la fuga. Recordemos que el 12 de diciembre de 1901, el ingeniero italiano Guglielmo Marconi logró comunicar las dos orillas del Océano Atlántico –una estación ubicada en Terranova (Canadá) con otra en Cornualles (Gran Bretaña)– por medio de la telegrafía sin hilos. Al finalizar esa misma década, aquel inventó sirvió para que Scotland Yard pudiera capturar a Hawley Harvey Crippen, un asesino al que la prensa bautizó como «Doctor Crippen», cuando se dirigía a Norteamérica con su amante disfrazada de niño para pasar desapercibidos entre el pasaje de un transatlántico.

Crippen (en la imagen de la izquierda) nació en Coldwater (Michigan, EE.UU.) el 11 de septiembre de 1862; estudio homeopatía y tras enviudar de su primera esposa, la enfermera de origen irlandés Charlotte Bell, contrajo nuevas nupcias con la que sería su víctima, "Cora" Turner, una cantante de cabaret apodada Belle Elmore en el mundo artístico, a la que casi duplicaba la edad [2]. En 1900, la pareja se trasladó a vivir a Inglaterra donde el Dr. Crippen, por su titulación tan específica, no pudo ejercer como médico pero su formación homeopática sí que le sirvió para trabajar como representante de unos laboratorios farmacéuticos. El negocio fue prosperando y contrató a una secretaria, Ethel Clara le Neve (1883-1967), que acabaría convirtiéndose en su amante.

En 1910, diez años después de haberse instalado en Londres, Cora desapareció. Según el periodista Alex Last: Crippen daba dos versiones sobre la ausencia de su mujer. A algunos les decía que había vuelto a Estados Unidos. A otros, en cambio, les explicaba que había huido con un amante. "De acuerdo con las pruebas que se encontraron en la época, la única hipótesis posible es que él la envenenó, cortó el cuerpo en pedazos, le quitó todos los huesos (que escondió en algún sitio desconocido) y enterró las vísceras, los órganos internos y pedazos de carne del abdomen en el suelo del sótano de su casa", explica Watson [se refiere a Cassie Watson Brookes, historiadora de la Universidad de Oxford]. Poco después de la desaparición de Cora, Le Neve se mudó a la casa de Crippen, algo que en esa época era muy poco habitual y más bien atrevido. Pero los amigos de Cora tenían un mal presentimiento. Tras unos meses sospechando, finalmente fueron a la policía. Le asignaron el caso al inspector [Walter] Dew, de Scotland Yard. Asustado por las preguntas de la policía, Crippen decidió escapar con Le Neve. Su huida facilitó que Dew pudiese registrar su casa. "No sé muy bien qué hizo que la policía decidiese agujerear el suelo del sótano, pero cuando lo hicieron se dieron cuenta de que había algo enterrado, y olía muy mal", cuenta Watson. Tras encontrar los restos, la pareja formada por Crippen y Le Neve se convirtió en un objetivo número 1. Pero en ese momento ya estaban lejos. Habían llegado a Amberes, en Bélgica, donde se habían subido al barco SS Montrose, con destino a Canadá [3], haciéndose pasar por el Sr. Robinson –sin sus habituales gafas y con el bigote afeitado– y su “hijo” (la amante disfrazada).

Inspector Walter Dew
Mientras tanto, entre los restos humanos hallados en su domicilio de Londres –el nº 39 de Hilldrop Crescent [4]– la policía encontró parte del abdomen de la víctima que fue identificado gracias a la cicatriz de una histerectomía que le habían practicado a la cantante. Holgate continúa la historia a partir de ese punto: La artimaña del difraz no logró engañar al capitán del barco [Henry George Kendall (1874-1965)] que, al observar el amoroso comportamiento de la pareja, utilizó el sistema inalámbrico de Marconi recién instalado para transmitir un mensaje urgente a Londres: ``Tengo fuertes sospechas de que el asesino y cómplice de Crippen se encuentran entre el pasaje' [1].

En los archivos de la BBC hay declaraciones de Kendall de 1930 en las que narra lo sucedido: "Vi a dos hombres que iban de la mano. Me acerqué y hablé con el hombre mayor. Me di cuenta de que en la nariz tenía la marca de llevar gafas y de que se acababa de afeitar", explicó. "Volví a mi cabina y leí en los diarios la descripción que hacían de Crippen", añadió. Kendall se propuso saber la verdad sobre los dos pasajeros que se hacían pasar por el señor Robinson y su hijo. Husmeó en su cabina, donde encontró un corpiño de mujer, y desde ese momento no les quitó los ojos de encima. "Fui al comedor, me senté a su lado y vi que los modales del chico en la mesa se parecían a los de una mujer. Más tarde me puse de espaldas a ellos y dije: 'Señor Robinson'. Como me imaginaba, tuve que decir el nombre varias veces antes de que se diese la vuelta y me dijese: 'Disculpe, capitán, no lo había oído'". "Él era muy bien educado, tenía muy buenas maneras. Pero un día el viento le levantó la chaqueta y vi que llevaba un revólver. Desde ese momento, yo también llevé uno siempre encima" (…) La fortuna quiso que el barco en el que viajaba Crippen dispusiese de un telégrafo, aunque en 1910 solo 60 barcos estaban equipados con ese sistema. Así, el capitán Kendall mandó un mensaje en código Morse a la policía londinense [3].

Capitan Kendall
Alertado sobre el paradero de los fugitivos, el inspector de Scotland Yard, Walter Dew [1863-1947], embarcó en un transatlántico de la compañía White Star [el SS Laurentic] más rápido y abordó al Montrose en el río San Lorenzo disfrazado de piloto antes de arrestar a los fugitivos en julio de 1910. [Tras ser extraditados a Inglaterra] Crippen fue juzgado en Old Bailey [en los juzgados de lo penal londinenses el jurado deliberó apenas media hora antes de declararlo culpable, condenándolo a muerte] y ahorcado por asesinato en la prisión de Pentonville en [23 de] noviembre de 1910, mientras que su amante fue juzgada por separado y absuelta de los cargos de cómplice [1].

Para los historiadores ingleses Ed Rayner y Ron Stapley: Este caso estuvo, además, acompañado de algunas circunstancias extraordinarias. La primera fue el exagerado seguimiento del juicio por parte de la prensa. (…) Durante la persecución del Atlántico publicaron una página de portada diaria en la que aparecían los mapas indicando los progresos del Montrose y el Laurentic en la persecución de los fugitivos. (…) El segundo aspecto destacable del caso consistía en la extraña elección de la hioscina como veneno para la ejecución del homicidio. Los conocimientos de medicina que poseía Crippen le permitían escoger métodos mucho mejores para acabar con su mujer , si es que era eso lo que pretendía. Porque las huellas de la hioscina permanecen en el cuerpo mucho tiempo después de su administración. (…) El tercer rasgo extraño en este caso es la predisposición de Crippen al registro de la vivienda, así como la calma mostrada ante los planes de la policía de excavar el sótano. (…) Sin mostrar en ningún momento la más mínima señal de pánico o desconcierto [5].


Al final, la investigación de este asesinato acabó siendo un buen ejemplo de cómo se han aplicado las ciencias forenses a la hora de resolver un crimen y detener al delincuente; aunque en este caso en particular, el uso del telégrafo contó con la inestimable ayuda del perspicaz capitán Kendall y la determinación del inspector Dew sin olvidar un exceso de confianza por parte del asesino, el Dr. Crippen.

El inspector Dew desciende del SS. Montrose con el Dr. Crippen

Citas: [1] HOLGATE, M. Agatha Christie's true crime inspirations: stranger than fiction. Stroud: History Press, 2010, pp. 64 y 65. [2] CONNELL, N. Doctor Crippen: The Infamous London Cellar Murder of 1910. Stroud: Amberley Pub Plc, 2014. [3] LAST, A. “El atroz crimen del Doctor Crippen, el primer asesino de la historia capturado con la ayuda del telégrafo”. En: BBC News Mundo, 2019 (*). [4] GORDON, R. The Private Life Of Doctor Crippen. Looe: House of Stratus, 2001, p. 72. [5] RAYNER, E. & STAPLEY, R. Lo que oculta la historia / What History Hides. Barcelona: Swing, 2007, pp. 134 y 135.

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