miércoles, 30 de septiembre de 2026

La barandilla de las Tullerías de París está en el «Carondelet» de Quito

El abogado guayaquileño Gabriel García Moreno (1821-1875), (…) octavo hijo de un matrimonio distinguido, de sentimientos firmemente monárquicos y católicos, fue educado en un ambiente de austeridad y disciplina. Al cumplir los doce años murió su padre [«hijo ilustre» de Villaverde del Monte (Soria)] y su madre se convirtió en el único refugio y sostén familiar. Los embates de la fortuna prepararon su carácter, enérgico y disciplinado, que demostró cuando viajó a Quito para continuar sus estudios secundarios, su talento le permitió obtener una beca estatal para culminar su preparación académica. En 1840 inició la carrera de derecho, al cumplir los 23 años recibió el título de Doctor en Jurisprudencia y cuatro años más tarde obtuvo el grado de abogado en Derecho Práctico [1]. A mediados del siglo XIX, tras ejercer de periodista -siendo muy crítico con el Gobierno ecuatoriano- fue desterrado en dos ocasiones, tiempo que dedicó a viajar por Europa, desvelando en sus cartas un sentimiento de admiración por el gobierno de Napoleón III (…) quien a pesar de la guerra, hace continuar mil obras de ornamento o de utilidad, como calles y palacios magníficos, ferrocarriles nuevos, etc. [1]. De modo que este viaje a Francia fue decisivo para nutrir la personalidad de García Moreno, no sólo en cuanto a su formación académica sino al fortalecimiento de sus convicciones: la creencia firme en la necesidad de una autoridad fuerte que sometiera a las manifestaciones demagógicas, leyes adecuadas al espíritu de la nación, especial interés en la creación de un proceso educativo que asegurara al avance moral y técnico; y la asistencia de la Iglesia Católica como fuerza centrífuga, como elemento indiscutible de unidad nacional [1]. Aquella admiración por la Francia imperial explica por qué la baranda del Palacio de las Tullerías, de París, terminó decorando la galería del Palacio de Carondelet, en Quito, sede del poder ejecutivo del Ecuador.


Además de ser nombrado Rector de la actual Universidad Central del Ecuador, Gobernador del Guayas y Alcalde de Quito, como político y estadista, Gabriel García Moreno también fue presidente constitucional de la República durante un primer mandato -de 1861 a 1865-, un segundo -de 1869 a 1875- e incluso habría ostentado un tercero porque llegó a ganar por aplastante mayoría las elecciones presidenciales celebradas del 3 al 5 de mayo de 1875, pero no llegó a jurar el cargo porque el 6 de agosto de 1875 murió asesinado en la Plaza de la Independencia quiteña, subiendo la grada lateral del Palacio de Carondelet aunque expiró una hora más tarde en la cercana Catedral. (…) fue asesinado con veinte heridas en el cuerpo, entre catorce machetazos y seis disparos. La muerte del mandatario ocurrió cuatro días antes de la instalación del Congreso, donde tomaría posesión de un tercer período presidencial [1]. Para sus partidarios se trató de un magnicidio; mientras que para sus detractores, fue un tiranicidio.


García Moreno nombró Ministro Plenipotenciario en Francia, ante la corte de su admirado Emperador Napoleón III, al abogado y político Antonio Flores Jijón (1833-1915) que también llegaría a ser Presidente del Ecuador entre 1888 y 1892; pero, al otro lado del Atlántico, la posición del monarca galo cambió radicalmente tras la batalla de Sedán (1870) y la dolorosa derrota de sus tropas ante Prusia, antesala del fin del llamado Segundo Imperio. Su alojamiento favorito y símbolo de la monarquía, el Palacio de las Tullerías -situado frente al Arco del Carrusel y el actual Museo del Louvre- comenzó a arder la noche del 23 de mayo de 1871 y, entre sus escombros, la Comuna de París vendió fragmentos que se dispersaron no solo por Francia y Europa sino incluso América. De ahí que sus barandillas de hierro forjado fueran adquiridas en París y acabaran formando parte de fachada principal del Palacio que alberga al Ejecutivo ecuatoriano.


Por azar del destino, (…) la gira diplomática que el Presidente francés Charles de Gaulle [1890-1970], realizó entre el 21 de septiembre y el 16 de octubre de 1964 y en la que visitó diez países sudamericanos (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil) constituyó el viaje más ambicioso y significativo de un mandatorio europeo en Latinoamérica de toda la década [2], y, durante su estancia en Quito, el 24 de septiembre de 1964, pronunció un discurso en castellano junto a aquella barandilla que vio la Revolución de su país, la golpeó y -según el historiador Fernando Jurado- el mandatario galo afirmó: "est des Tuileries!" (¡es de las Tullerías!) porque de Gaulle conocía su origen (*).


PD: en pleno centro colonial de Quito, este Palacio de Gobierno es el símbolo de la vida política ecuatoriana y se denomina, coloquialmente, «Palacio de Carondelet» por Francisco Luis Héctor de Carondelet (1748-1807); el Presidente de la Real Audiencia de Quito que promovió la construcción de diversos edificios institucionales en la capital ecuatoriana al gusto neoclásico.

Citas: [1] LEZAMA, M. “El pensamiento político de Gabriel García Moreno. En busca del orden”. En: Anales de la Universidad Metropolitana, 2001, vol. 1, nº 2, pp. 265, 266, 273 y 274. [2] FLEITES MARCOS, Á. “El viaje de De Gaulle a Sudamérica en la prensa española (septiembre-octubre 1964). ¿Una injerencia en la hispanidad franquista? En: Brocar: Cuadernos de investigación histórica, 2023, nº 47, p. 224.

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