lunes, 16 de mayo de 2022

Biotipologías (I): la escuela morfológica francesa

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el concepto “Biotipología” como la ciencia que trata de los biotipos; siendo estos la clase de personalidad que se asocia a una determinada estructura morfológica de un individuo. Partiendo de esa base, el profesor mexicano Rodríguez Manzanera nos recuerda que: (…) la Biotípología tuvo su etapa precientífica representada por los fisionomistas, aunque encontramos una apreciable cantidad de antecedentes desde los griegos [se refiere a los estudios de los célebres médicos Hipócrates y Galeno que vincularon los cuatro elementos con determinados temperamentos: aire | sanguíneo, tierra | melancólico; fuego | colérico; agua | flemático; y otros tantos humores: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema, respectivamente] hasta el renacimiento. La Biotipología ha seguido un largo camino (…) que nos denotan la búsqueda de las relaciones entre las características físicas de un individuo y sus características psicológicas. Así, los Fisionomistas primero, y los Frenólogos después, serán los antecesores de la moderna Biotipología. Por Biotipología se debe entender "La Ciencia del Tipo Humano", entendiéndose por "tipo" la categoría de hombres, constituida por el dominio de un órgano o una función. (…) La Biotipología Criminológica sería la aplicación de los conocimientos biotipológicos para la distinción de diversos tipos entre los criminales [1].

Centrándonos en este ámbito, al explicar por qué la Criminología acabó arrinconada en las Facultades de Derecho europeas, durante el siglo XIX, Raúl Zaffaroni lo explica, precisamente, en el campo de los biotipos. Con su habitual tono desenfadado, el magistrado argentino considera que: (…) los penalistas comenzaron a ponerse nerviosos. Eso de que al estilo inquisitorial la criminología les dijese cómo debían decidir les gustaba cada vez menos, y decidieron recuperar su territorio por razones puramente académicas (…). Por consiguiente fueron arrinconando a los criminólogos. Decidieron que lo que era delito lo definían los penalistas y los criminólogos debían limitarse a explicarles las causas de las conductas que previamente los penalistas identificaban como delitos. Es decir, que no los echaron de las facultades de Derecho sino que los dejaron con sus cráneos y frascos de restos en formol, pero en un rincón (…). Lo que más impactó a la criminología del rincón fueron las clasificaciones según los biotipos, o sea que volvieron a correlacionarse caracteres físicos y psicológicos, al estilo de los fisiognomistas. Algún autor más moderno dice que era una nueva frenología, sólo que Gall deducía los caracteres psicológicos de los bultos en el cráneo y éstos pretendieron hacerlo de los glúteos, aunque no necesitaban recurrir a la palpación [2].

Entre las diversas clasificaciones biotipológicas que han existido, las  más difundidas son –sin duda– las elaboradas por el psiquiatra alemán Ernest Kretschmer (1888-1964) y el psicólogo estadounidense William H. Sheldon (1898-1977), que veremos en próximas entradas de este blog; hoy, sin embargo, vamos a centrarnos en la denominada Escuela Biotipológica Francesa, llamada así, simplemente, porque todos sus representantes tenían esa nacionalidad.

A grandes rasgos, el profesor García-Pablos de Molina resume sus autores y postulados en el siguiente párrafo: En la Escuela francesa destaca SIGAUD (1862-1921), quien distinguía cuatro «tipos» humanos según el sistema que predomine en los mismos (respiratorio, digestivo, muscular y cerebral), sistemas que conectan, a su vez, con los cuatro medios principales (atmosférico, alimenticio, físico y social). Cada tipo, según SIGAUD, tiene sus propias características. Así, el «respiratorio», presenta tórax, cuello y nariz largos, senos de la cara desarrollados y particular sensibilidad a los olores. El «digestivo», boca y maxilar inferior grandes; ojos chicos y cuello corto, tórax ancho y abdomen desarrollados, propios de individuos obesos. El «muscular», desarrollo armónico de esqueleto y músculos. El «cerebral», figura frágil y delicada, frente grande y extremidades cortas. En esta clasificación biotipológica se basaron, también, MALAPERT, RIGORT, MAC AULIFFE y A. FORWILLÉE [3]. Vamos a conocerlos algo más a fondo.

Clasificación de los tipos físico según Sigaud (Ulbrichová, 1998)

En Francia, las investigaciones en el ámbito biotipológico cuentan con notables precedentes históricos que se remontan al siglo XVII. Sin ánimo de ser exhaustivo, podemos mencionar, por ejemplo, los estudios sobre humores llevados a cabo en la Facultad de Medicina de Montpellier por el catedrático Lazare Rivière (1589-1655); la clasificación de los temperamentos y sus combinaciones realizada por el Dr. Jean Noël Hallé (1754-1822); las obras del médico y filósofo Pierre-Jean-George Cabanis (1757-1808) acerca del equilibrio entre los humores y su vinculación con otros elementos (desde el clima o el temperamento hasta las características físicas de cada individuo, en especial, la proporción de sus órganos); o los tipos constitucionales descritos por el médico Léon Louis Rostan (1790-1866).

Pero el gran nombre propio de esta escuela es el Dr. Claude Sigaud nacido en la comuna de Charentay (Ródano) el 2 de mayo de 1862. Tras publicar su tesis doctoral en la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de Lyon en 1889, desarrolló su carrera profesional como médico internista en los hospitales lioneses y centró sus estudios en la morfología humana, publicando sus conclusiones en el libro La Forme humaine. I. Sa signification [sólo llegó a publicar el primer volumen] que se editó en París en 1914, donde formuló su conocida ley biológica de la dilatación-retracción que después sería desarrollada por el Dr. Louis Corman (1901-1995) dando lugar a la Morfopsicología que vinculó el carácter y los rasgos faciales]. Falleció a los 58 años, el 2 de abril de 1921.

Siendo médico, como ha investigado el biólogo mexicano Cipriano Martínez, disponía, con su muy numerosa clientela, de una inagotable fuente de estudio. Examinaba con cuidado y método a cada paciente. Comprobó que todos los enfermos no reaccionaban del mismo modo a una terapéutica y, a partir de 1900, les dividió en dos categorías funcionales: los «fuertes» y los «débiles». Los primeros eran de «constitución atlética» y los segundos de «constitución débil». Quizá nos sorprenda la razón, pero esta clasificación estaba subordinada a las variaciones de la tensión abdominal; «a la resistencia de la pared y sobre todo a la resistencia del contenido de esta cavidad». Hay que señalar que Sigaud había escrito una obra, «Tratamiento Clínico de la Digestión», en la que ofrecía al público médico un nuevo método de exploración externa del tubo digestivo. Afirmaba que la base de la exploración clínica estaba constituida por el examen y la palpación del vientre, así como por la percusión, que permitía registrar las variaciones de vibración de los tejidos de los órganos digestivos. Estas primeras investigaciones de Sigaud tuvieron poca influencia en la práctica clínica de sus colegas y suscitaron, sobre todo, la burla pero permitieron, sin embargo, el nacimiento de la ciencia morfológica. (…) Al ampliar el terreno de sus observaciones, Sigaud percibió interesantes correlaciones. Así, comprobó que si ciertas personas tenían una mandíbula y abdomen notables, otras tenían un tórax particularmente desarrollado o bien eran «todo miembros» o «todo cráneo» Y su sensibilidad respectiva, en lo que concierne a la influencia del aire, del ejercicio o del descanso, o del medio social, variaba en función de sus características corporales. Así, la morfología abdominal no era más que una manifestación de la estructura total del individuo. Puso también en evidencia que el medio actúa sobre la estructura corporal y que, a su vez, puede influir sobre el entorno. Es, pues, imposible considerar separadamente al individuo del medio en que se desarrolla. «El hombre no puede ser conocido más que por el estudio de su evolución a partir del nacimiento, es decir, por sus reacciones totales, sin hacer distinción absoluta entre el estado fisiológico y el estado patológico, al no ser la salud y la enfermedad sino modalidades de la vida» [4].


Para la antropóloga María Villanueva Sagrado, Sigaud basa su doctrina en los cuatro grandes sistemas orgánicos que están en relación continua con el ambiente externo: ambiente atmosférico (aparato respiratorio), ambiente alimenticio (aparato digestivo), ambiente físico (aparato muscular) y ambiente social (aparato cerebral); a todos ellos los agrupa alrededor del sistema cardio-renal. De acuerdo con las cuatro posibilidades, Sigaud describe cuatro tipos humanos, que llama tipos francos (normales, sanos, estéticamente bellos, caracterizados por el predominio de un determinado aparato, el cual no debe ser ni exagerado ni inarmónico) y son: respiratorio, digestivo, muscular y cerebral. No toma en cuenta la antropometría, ni la fisiología para determinar objetivamente los aspectos límites entre los tipos franco-armónicos y los inarmónicos y antiestéticos [5].

Otros investigadores franceses que siguieron la clasificación de Claude Sigaud fueron:
  • El profesor de Filosofía Paulin Malapert (Poitiers, 1862-1937), autor de los libros Les éléments du caractère et leurs lois de combinaison (1897) y Le Caractère (1902);
  • El psicoanalista René Allendy (París, 1889-1942), más conocido por su relación con una paciente, Anaïs Nin, que inmortalizó a su amante en el polémico diario titualdo Henry y June (1986);
  • Y, probablemente, sus discípulos más conocidos, Léon Mac-Auliffe (París, 1876-1937) que, como Sigaud, concibió una tipología fundada en los cuatro sistemas fisiológicos: muscular, respiratorio, digestivo y cerebral. Pero distinguía, además, dos grandes categorías de individuos: Los tipos francos o «eugenéticos», es decir, armónicos que van en el sentido de la evolución. En ellos, el predominio de un sistema es discreto y no acarrean desequilibrio. También la discriminación entre los diferentes tipos francos es, a menudo, delicada; los tipos «irregulares», que se caracterizan poi una marcada afirmación de un sistema orgánico a expensas de los demás [4]. Coescribió Les Quatre types humains fondamentaux (1911), con el Dr. Auguste Armand Marie (1865-1934); y, un año más tarde, Morphologie médicale. Étude des quatre types humains, applications à la clinique et à la thérapeutique, con el Dr. Auguste Chaillou (1866-1915). En 1923 fundó la Société de morphologie humaine en la capital francesa.
  • Y, por último, el doctor Alfred Thooris (Hazebrouck, 1866 – París, 1956). Junto a Mac-Auliffe, ambos perfeccionaron los estudios de Sigaud y añadieron el criterio de la modelación de la arquitectura general del cuerpo, modelación que puede ser redonda o aplastada, uniforme, ondulada, abovedada, etcétera. Thooris habla de la forma longilínea y de la brevilínea [5].
Aunque no alcanzó la notoriedad de las posteriores escuelas italiana, alemana o americana, los autores franceses fueron pioneros en el estudio, teórico y aplicado, de la morfología como ciencia, introduciendo en este dominio métodos más científicos, observaciones más sistemáticas, desprovistas del halo mitológico tan querido por los antiguos [4].

Citas: [1] RODRÍGUEZ MANZANERA, L. Criminología. Ciudad de México: Porrúa, 2ª ed., 1981, pp. 287 a 289. [2]  ZAFFARONI, E. R. La cuestión criminal. Buenos Aires: Planeta, 2012, pp. 114 a 116. [3] GARCÍA-PABLOS DE MOLINA, A. Tratado de Criminología. Valencia: Tirant, 4ª ed., 2009, p. 461. [4] MARTÍNEZ MARTÍNEZ, C. Antropología física. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1992, pp. 113 a 115. [5] VILLANUEVA SAGRADO, Mª. Manual de técnicas somatotipológicas. Ciudada de México: UNAM, 1991, p. 15.

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