jueves, 6 de octubre de 2011

Palabras sueltas (IX): Sûreté Nationale, Carabinieri y Scotland Yard

Con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada en París, el 26 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional francesa reconoció y declaró que La finalidad de todas las asociaciones políticas es la protección de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre; y esos derechos son libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión; con el objetivo de lograr dicha seguridad, en 1812, el gobierno napoleónico creó la Sûreté Nationale, antigua denominación de la actual Police Nationale francesa, a la que se suele considerar como el primer cuerpo policial que se fundó en el mundo, tal y como hoy entendemos esta institución. Durante los primeros quince años de funcionamiento, aquella Seguridad Nacional estuvo dirigida por un personaje que se mueve en el límite de la leyenda: el ex delincuente Eugène-François Vidocq.

Dos años más tarde, en 1814, el rey de Cerdeña, Víctor Manuel I de Saboya, decidió crear su propio cuerpo de policía, similar al de Francia, armándolo con una carabina que –con el tiempo– terminó dando nombre a todo el cuerpo de los Carabinieri. A mediados del siglo XIX, los carabineros obtuvieron el rango de arma, como la infantería o la caballería y, desde el año 2000, son una de las cuatro fuerzas armadas de Italia junto al Esercito, la Armada y la Aeronautica Militare (cuerpos de tierra, mar y aire, respectivamente). Es poco conocido, pero en España también existió un Cuerpo de Carabineros de costas y fronteras para impedir la escandalosa extensión del contrabando; que se creó por un Real Decreto publicado en la Gaceta de Madrid el 31 de marzo de 1829 y que se acabó integrando en la Guardia Civil el 15 de marzo de 1940.

Además de Italia, la idea francesa de poner en marcha un cuerpo policial cruzó el Canal de La Mancha y, en 1829, los ingleses fundaron Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres (a la que suele llamarse Met), por iniciativa del Ministro del Interior -sir Robert Peel, conocido familiarmente como Bobby, en cuyo honor a los oficiales británicos aún se les denomina precisamente así: los bobbies- y con la ayuda de Vidocq, seleccionó la sede central en Whitehall Place, con entrada trasera por un patio (yard) que daba a la calle Scotland; de ahí su habitual sobrenombre, que perduró hasta su traslado en 1890 a unas nuevas oficinas donde pasó a denominarse New Scotland Yard. Un cuerpo policial que, sin duda, debe su fama a la astucia de Sherlock Holmes dejando en evidencia al inspector Lestrade, personajes creados por Arthur Conan Doyle.

Como ha señalado Ernesto Pérez Vera (Una mirada desde La "Verja". Policías en La Roca. Granada: Editorial GEU, 2012, p. 49), el siguiente cuerpo policial que se creó fue la Gibraltar Police, el 25 de junio de 1830.

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