jueves, 8 de septiembre de 2011

Sati, el sacrificio ilegal

En los capítulo XII y XIII de La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne, el gran novelista francés detalla la ceremonia hindú del sati (sutty o suttee) en una tensa escena en la que Phileas Fogg y sus compañeros de aventuras se esconden para ver pasar una procesión de brahmanes (…) En primera línea avanzaban unos sacerdotes cubiertos de mitras y vestidos con largo y abigarrado traje. Estaban rodeados de hombres, mujeres y niños, que cantaban una especie de salmodia fúnebre (…) Detrás de ellos, sobre un carro de ruedas anchas, (…) apareció una estatua horrorosa, tirada por dos pares de cebúes ricamente enjaezados –se refiere a Kali, la diosa del amor y la muerte– (…) algunos brahmanes, en toda la suntuosidad de su traje oriental, arrastraban una mujer que apenas se sostenía. Esta mujer era joven y blanca como una europea. Su cabeza, su cuello, sus hombros, sus orejas, sus brazos, sus manos, sus pulgares, estaban sobrecargados de joyas, collares, brazaletes, pendientes y sortijas. (…) Detrás de esta joven, unos guardias, armados de sables desnudos que llevaban en el cinto y largas pistolas damasquinadas, conducían un cadáver sobre un palanquín. Era el cuerpo de un anciano cubierto de sus opulentas vestiduras de rajá, llevando como en vida el turbante bordado de perlas, el vestido tejido de seda y oro, el cinturón de cachemir adiamantado y sus magníficas armas de príncipe hindú (…) Sir Francis miraba toda esta pompa con aire singularmente triste, y volviéndose hacia el guía le dijo: ¡Un sati!

Cuando la comitiva desapareció en la espesura de la selva, Phileas Fogg había oído la palabra pronunciada por sir Francis Cromarty, y tan pronto como la procesión desapareció, preguntó: ¿Qué es un sati? Un sati, mister Fogg —respondió el brigadier general— es un sacrificio humano, pero voluntario. Esa mujer que acabáis de ver será quemada mañana en las primeras horas del día... Finalmente, en la novela, el personaje de su ayudante Picaporte consigue disfrazarse y sustituir al difunto rajá sobre la pira funeraria, salvando a la viuda Aouda de morir quemada en la hoguera.

En la vida real, la práctica ritual del sati hunde sus raíces en la mitología hindú y existe constancia de que estos sacrificios ya se producían en el siglo V a.C.; de hecho, incluso el ejército de Alejandro Magno fue testigo de alguno de ellos. Para la fe hinduista, la viuda debía sacrificarse sobre la pira donde se va a incinerar el cadáver de su marido. Supuestamente, se trata de una práctica “voluntaria” de la mujer, pero la tradición cultural, la influencia social y la presión psicológica de la familia política podían pesar mucho a la hora de tomar la decisión de suicidarse libremente.

En 1829, las autoridades coloniales británicas declararon ilegal este sacrificio que, actualmente, continúa estando prohibido en la India [la última norma que lo reguló fue la Sati (Prevention) Act, de 1987]; a pesar de lo cual, periódicamente llegan noticias de nuevos sacrificios, como el que sucedió en agosto de 2006, cuando la viuda Janakrani se arrojó a la pira de su esposo, Prem Narayam, en Tulsipur (Madhya Pradesh) abriendo de nuevo el debate sobre el modo de vida hindú y si esta prohibición restringe la libertad religiosa de las viudas a manifestar de este atroz modo sus creencias.

El Art. 2.c) de la ley india de 1987 define el sati como la incineración o enterramiento vivo: 1) de una viuda junto con el cadáver de su marido difunto u otro familiar o con los bienes, objetos y posesiones asociadas con ellos; o 2) de cualquier mujer, junto con el cuerpo de alguno de sus familiares, con independencia de si la viuda o la mujer afirman que dicha incineración o enterramiento se realiza voluntariamente; porque, si alguien incita a la viuda para lograr que se sacrifique o le ayuda, dicho inductor o cooperador puede ser condenado a la pena de muerte o a cadena perpetua como reo de asesinato (Arts. 302 y 303 del vigente Código Penal indio de 1860).

En 1994, la ONU incluyó esta inmolación por fuego de la esposa como una de las distintas formas que adopta la violencia contra las mujeres, en el Art. 43 de su Plan de acción para la eliminación de las prácticas tradicionales perjudiciales para la salud de la mujer y el niño.

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