viernes, 24 de agosto de 2018

El singular marco jurídico del Corredor de Neum

Con la violenta desintegración de Yugoslavia, las fronteras que se trazaron entre los nuevos Estados de Eslovenia, Croacia, Serbia, Montenegro, Macedonia y Bosnia-Herzegovina sufrieron diversas alteraciones durante la década [1991-2001] que el conflicto armado sacudió esta región de los Balcanes. Una de las delimitaciones territoriales más curiosas es la del llamado Corredor de Neum que divide la costa dálmata de Croacia, separando la región de Dubrovnik del resto del país para darle una salida al mar a Bosnia, conformando el segundo litoral más pequeño del mundo tras el de Mónaco y ocasionando, en la práctica, que la autopista del Adriático –carretera estatal (D8) de dos carriles que atraviesa el corredor de Neum– constituye para el transporte terrestre la única conexión entre la zona de Dubrovnik y el resto del territorio croata. El tramo de la carretera que atraviesa por Neum el territorio de Bosnia y Herzegovina tiene una longitud de 9,25 km. Dentro del territorio de Croacia hay dos pasos fronterizos a uno y otro lado de ese tramo de carretera: Klek–Neum I, en la parte occidental del corredor, y Zaton Doli-Neum II, en su parte oriental. El tiempo que tarda un vehículo en recorrer la distancia entre esos dos puntos oscila entre 10 y 15 minutos. Así explicó la situación una propuesta de Reglamento del Consejo de la Unión Europea de 2013.
 
Esta singular frontera hunde sus raíces en la Paz de Karlowitz que el Imperio Otómano y la Liga Santa (formada por Venecia, Austria y Polonia-Lituania) firmaron en aquella ciudad serbia, el 26 de enero de 1699, para detener la influencia de la Sublime Puerta sobre los Balcanes. La actual ciudad de Dubrovnik –que por aquel entonces era la próspera República de Ragusa– cedió la franja de Neum a los otómanos para que no existieran límites con su rival veneciano y, con el tiempo, aquel corredor acabó formando parte del territorio bosnio hoy en día.
 
Croacia proclamó su independencia en 1991 y Bosnia-Herzegovina en 1992; seis años más tarde, ambas naciones suscribieron el Acuerdo de Neum, en Zagreb, el 22 de noviembre de 1998, para facilitar el tránsito ininterrumpido entre ambas áreas croatas a través de la franja bosnia de modo que los vehículos no tuvieran que detenerse para realizar controles fronterizos pero el tratado no llegó a entrar en vigor y, como alternativa, las auroridades croatas planificaron, en 2007, la construcción del puente de Pelješac para sortear el Corredor de Neum, comunicando el Sur del país con el resto de Croacia por medio de esta construcción colgante sobre dicha península que, tras diversos aplazamientos, se reinició en el verano de 2018, con la oposición de las autoridades de Sarajevo.
 
 
¿Qué consecuencias tiene la existencia del Corredor de Neum para el Derecho Comunitario Europeo? Recordemos que Croacia forma parte de la Unión Europea desde que firmó su Tratado de Adhesión en Bruselas el 9 de diciembre de 2011 –de modo que el 1 de julio de 2013 se convirtió en su 28º Estado miembro; el segundo exyugoslavo, tras Eslovenia (2004)]– pero Bosnia-Herzegovina no forma parte de la Unión de modo que los efectos del tránsito por este corredor han estado muy presentes tanto en las negociaciones de la adhesión croata –de hecho, se le dedicó el contenido del Art. 43 del Tratado y el anexo IV con los requisitos para que las partidas de productos procedentes del territorio de Croacia que transiten por el territorio de Bosnia y Herzegovina en Neum quedaran exentas de los controles veterinarios– como en otros instrumentos jurídicos posteriores específicos; por ejemplo, el Reglamento (UE) n ° 479/2013 del Consejo, de 13 de mayo de 2013, por el que se eximen de la obligación de presentar declaraciones sumarias de entrada y de salida las mercancías de la Unión que crucen el corredor de Neum (acto jurídico que fue modificado por el Reglamento (UE) 2017/762 del Consejo, de 25 de abril de 2017].

A falta de un acuerdo con Bosnia-Herzegovina, el turismo y las empresas mayoritariamente pequeñas y medianas que dependen de los suministros provenientes del resto del territorio de Croacia se verán muy afectados cuando el Gobierno de Zagreb se incorpore al Espacio de Schengen aboliendo sus fronteras interiores con otros Estados miembros para permitir la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales sin restricciones, pero tengan que atravesar este pequeño corredor extracomunitario y, por lo tanto, una frontera exterior de la Unión con sus correspondientes aduanas.

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