Italia: poco después de que se publicara en la Toscana una segunda edición de aquel Tratado –un éxito que, rápidamente, se tradujo a otros idiomas– en Venecia fueron apareciendo otros libros sobre esta materia. Los más importantes fueron:
- En 1525, una pequeña –e incompleta– obra sobre la teneduría de libros, con casos prácticos escrita por Giovanni Antonio Tagliente titulada Luminario di Arithmetica;
- El Quaderno doppio col suo giornale secondo il costume di Venetia (1534), de Domenico Manzoni -en la imagen inferior- vino a reproducir la obra de Pacioli pero con un estilo muy comprensible al que añadió sus propias recomendaciones y ejemplos de unos 300 asientos que, unos años más tarde, reescribió nuevamente compuesto y diligentemente ordenado, como dijo él mismo, para su posterior edición de 1554;
- Specchio lucidissimo de Alvise Casanova (1558) refundió todo lo escrito hasta el momento por los demás autores;
- Dell'universal trattato di libri doppii, de G. A. Moschetti (1610) sobre la naturaleza de ciertas operaciones;
- Y, finalmente, Il ragionato de Andrea Zambelli (1671).
Pero, además de Venecia, las imprentas de otras ciudades de la actual Italia también editaron sus propios tratados relacionados con la partida doble y la teneduría de libros. Los más destacados fueron:
- Milán: Girolamo Cardano –que fue un personaje muy singular para su época: médico, filósofo, astrólogo.... llegaron a condenarlo por herejía al escribir el horóscopo de Jesucristo– publicó en 1539 la Practica Arithmeticae donde consideró que Pacioli se había equivocado a la hora de realizar algunos cálculos matemáticos. Fue uno de los pocos autores que alteró la disposición típica de los cargos y abonos, situando el debe a la derecha y el haber a la izquierda.
- Mantua: el monje Angelo Pietra distinguió entre tres tipos de contabilidad: bancaria, comercial y patrimonial en su obra Indrizzo degli economi (1586) donde incluyó supuestos prácticos y estableció cuentas de previsión de ingresos y gastos.
- Palermo: el jesuita y economista Ludovico Flori escribió el Tratatto del modo di tenere il libro doppio domestico (Palermo, 1636; Roma, 1677); un manual de contabilidad que la Compañía de Jesús le encargó para utilizarlo en sus casas del reino de Sicilia.
- Génova: el rico comerciante Giovani Domenico Peri publicó Il negotiante en 1638 para enseñar contabilidad a otros profesionales de su ámbito con un libro que, hoy en día, aún resulta muy interesante para conocer las costumbres mercantiles de aquella época. Defendió que las operaciones bancarias generasen intereses, incluso en contra del criterio de la Iglesia; y
- Florencia: Della scrittura conteggiante di possessioni del contable Bastiano Venturi (1655), fue el verdadero precursor de la llamada contabilidad de gestión.
Acosadas por la supremacía del Imperio Otomano, a lo largo del siglo XVI comenzó un lento declive de todas las ciudades italianas y del comercio mediterráneo, en general, en favor de otras rutas por el Océano Atlántico. Como consecuencia, el eje sobre el que giraban todos los negocios europeos se trasladó de Italia a los Países Bajos (de igual forma que, un siglo más tarde, el desarrollo del comercio francés e inglés lograría su apogeo en detrimento del mercado flamenco). A partir de entonces, los mejores tratados sobre contabilidad empezaron a publicarse en Amberes, Ámsterdam y Londres y, desde el siglo XVIII, en París.
Países Bajos: en el siglo XVI, la mayoría de los Países Bajos aún formaban parte de aquel imperio en el que nunca se ponía el sol para los emperadores españoles Carlos I –natural de Gante (Flandes, actual Bélgica)– y Felipe II. En ese contexto, mientras el pueblo –al que un siglo más tarde empezaríamos a llamar holandés– se organizaba para levantarse en armas contra España, liderados por Guillermo de Orange, la viuda del comerciante Jan Ympyn Christoffels publicó el trabajo de su difunto esposo titulado Nieuwe instructie ende bewijs der looffelijcker consten des rekenboecks ende rekeninghe te houdene nae die Italiaensche maniere; unas nuevas instrucciones para llevar las cuentas a la manera italiana –podríamos decir, por resumir ese extenso título– que se publicaron en flamenco y francés, en Amberes, en 1543. Su obra fue el resultado de residir en Venecia durante más de 10 años, donde conoció las obras de los mencionados Pacioli y Tagliente y su método de teneduría de libros, al que consideró el mejor y más provechoso del mundo porque los venecianos llevan los libros de una manera muy clara y comprensible. Incluyó dos partes: una primera teórica –que prácticamente es una traducción literal de la obra de fray Luca– y una segunda con modelos.
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| Eugène Simonis | Estatua de Simon Stevin, en Brujas (Bélgica) |
Otro importante contable flamenco de esta época fue el matemático Simon Stevin, al que se suele castellanizar con el nombre de Simón de Brujas. En sus Memorias matemáticas (Wiskonstighe ghedachtenissen), publicado en Leiden en 1608, dedicó un apartado a la contabilidad, divulgando los métodos que aprendió de las obras de Girolamo Cardano.
Gracias a la difusión de estos autores –y de otros como Coignet, van Deventer, Renterghem, Mellema, Buingha, Waninghen, Geestevelt y, especialmente, Willem van Gezel, para quien sólo existían dos tipos de cuentas: las propias y las de los otros; su mejor obra fue Kort begryp van't beschouwig onderwijs, de 1681, con un enfoque más analítico que práctico) y las instrucciones de Abraham de Graaf, de 1693; probablemente, el último de los grandes autores flamencos de su tiempo– la partida doble consiguió que la economía de los Países Bajos floreciera, dando paso a una verdadera Edad de Oro del comercio holandés que –desde el puerto de Amberes– llegó hasta Indonesia, generalizando el uso de la partida doble también entre los alemanes e ingleses, gracias a la gran acogida que tuvo en estos países la obra póstuma de Ympyn.
Alemania: junto a diversos comerciantes formados en Italia que acabaron ejerciendo su profesión y enseñando contabilidad en diversas ciudades alemanas y flamencas –es el caso de Lukas Rem, Matthaus Schwarz o Paulus Behaim– podemos hablar de estos otros grandes nombres:
- Heinrich (Grammateus) Schreiber fue el pionero en escribir un librito de cuentas –Rechenbuch– que se publicó en Viena en 1518, para enseñar la aplicación práctica de la partida doble;
- En enero de 1531, apareció en Núremberg la primera de las obras de Johann Gottlieb Ein teutsch verstendig que, junto con su segunda publicación, Buchhalten zwey kunstliche (1546) contribuyó a divulgar este método contable –de forma rudimentaria, según sus críticos– entre propietarios y comerciantes;
- Wolfgang Schweicker es, probablemente, el autor alemán más conocido de esta época, gracias a su libro Zwifach Buchhalten, publicado en Núremberg, en 1549. También vivió en la Ciudad de los Canales, donde conoció la obra de Domenico Manzoni, al que trató de imitar en la cercanía de su estilo… sin lograrlo.
- Valentin Mennher von Kempten que aunque nació en Baviera y vivió en Venecia, desarrolló su carrera en los Países Bajos y, curiosamente, es conocido por la traducción que hizo de su Compendio y breve instrucción por tener libros de cuentas, deudas y mercadería el español Antich Rocha; obra que se publicó como apéndice a su propio tratado sobre Arithmetica, en 1564.
- Y el bruselense –aunque domiciliado en Alemania por motivos religiosos– Passchier Gössens que publicó en alemán un manual para enseñar contabilidad titulado Buchhalten fein kurz zusammen gefasst (Hamburgo, 1594).
Francia: la implantación en este país de la partida doble se llevó a cabo de un modo más lento y menos uniforme que en otros de su entorno porque muchos comerciantes prefirieron ignorarla, utilizar otros métodos contables o, simplemente, aplicarla de forma irregular. Aun así –y teniendo en cuenta que el esplendor llegaría con el siglo XVIII, el llamado Siglo de las Luces– hasta entonces destacaron cuatro grandes autores.
En 1608, Pierre de Savonne d´Avignon –conocido por sus obras de aritmética– publicó también unas breves instrucciones en Lyon sobre la teneduría de libros con el método de la partida doble. Su mayor aportación fue la claridad de sus ejemplos, ficticios pero muy verosímiles.
En la segunda mitad del siglo, Jean-Baptiste Colbert, secretario de Estado del Rey Sol (Luis XIV) llevó a cabo una excelente gestión a favor de la economía francesa que, años más tarde, se llamaría colbertismo precisamente por su defensa de la intervención estatal en el ámbito económico y la regulación del comercio. Su mayor éxito fueron las ordenanzas sobre comercio terrestre (1673) y marítimo (1681) que reglamentaron el uso obligatorio de los libros y las formalidades que debían cumplir (firma, numeración, rúbrica, no dejar espacios en blanco, etc.). El contenido de estas ordenanzas –conocidas también como Código Savary en recuerdo de uno de sus redactores más destacados, el comerciante Jacques Savary des Bruslons– ejerció una notable influencia en la codificación mercantil europea de todo el siglo XIX.
A medio camino entre los siglos XVII y XVIII, el más renombrado fue el holandés (aunque nacionalizado francés) Matthieu de la Porte y su obra Le guide des négociants et teneurs de livres (París, 1685); un gran éxito que se reeditó en numerosas ocasiones hasta que terminó reescribiéndola en 1712 con el nuevo titulo de La science des négociants.
Otros países: como ocurrió en Francia, la misma resistencia a implantar este sistema la encontramos en los países situados al norte del Viejo Continente; especialmente, en las ciudades federadas de la Liga Hanseática, que preferían continuar con sus métodos más rudimentarios. Uno de los grandes divulgadores de la partita doppia italiana en esta zona fue Sebastian Gamersfelder, con su libro Buchhalten durch zwey Bucher nach Italianischer Art und Weise, publicado en alemán, en 1570, en Dánzig (Polonia).
En cuanto al Norte de Europa destacaron el sueco Henrik Olofsson Hortulanus (en 1646 publicó en Gotemburgo un libro de aritmética, Räkne-book, que también trató la contabilidad); el danés Bartholomeus Pedersen (en 1673, traduciendo a autores flamencos) y el escocés Robert Colinson y su Idea rationaria or the Perfect Accomptant, publicado en Edimburgo en 1683.
Por último, a Inglaterra ya le dedicamos una entrada específica al analizar las singulares normas contables versificadas.
PD: ¿Y España? Puedes consultar las entradas sobre uno de los primeros países europeos que adoptó el sistema contable de la partida doble en la moderna contabilidad española y el tratado del pionero Leyva.

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