Precisamente, así de categórico se mostró también el letrado y oficial del ejército estadounidense Telford Taylor que intervino como abogado en el citado proceso de Núremberg; en su opinión, estos fueron los hechos que se juzgaron en el siglo XV: (…) El acusado había servido al duque Carlos de Borgoña (…) como gobernador de Breisach y del territorio colindante en el Alto Rin, e inició un reinado de terror. Tras la caída y el fallecimiento de Carlos [sic], Hagenbach fue acusado por su actuación, la cual «sobrepasaba las leyes de Dios y de los hombres» y constituía un delito en virtud del derecho natural. La Fiscalía estaba a cargo de Heinrich Iselin de Basilea, debido a que los comerciantes suizos que viajaban hacia y desde la Feria de Fráncfort figuraban entre sus víctimas. Hagenbach fue juzgado ante un tribunal que incluía tanto a jueces suizos como alsacianos y alemanes. El acusado invocó la doctrina de las órdenes superiores, (…) ¿Acaso no se sabe que los soldados deben obediencia absoluta a sus superiores? ¿Acaso el duque, con su presencia, no había confirmado y ratificado todo lo que se había hecho en su nombre?». Con todo, los jueces no se dejaron impresionar y Hagenbach fue condenado y decapitado en el mercado de Breisach. Estos hechos revelan que las raíces del derecho penal internacional son profundas aunque no parece que existan otros precedentes notables de su aplicación por parte de un tribunal internacional [2].
Por último, ese mismo criterio lo mantuvo el que fuera Procurador de Derechos Humanos en Colombia, Hernando Valencia Villa; (…) el primer juicio internacional documentado por crímenes de guerra fue el incoado por un tribunal de veintiocho jueces del Sacro Imperio Romano-Germánico contra Peter von Hagenbach en Breisach, Austria, en 1474, por atrocidades perpetradas contra la población civil no combatiente, en violación de "las leyes de Dios y de los hombres", para someterla al dominio del duque Carlos de Borgoña. (…) el foro de juzgamiento tenía carácter internacional, pues el tribunal estaba compuesto por jueces de varios países y se ocupaba también de la represión de violaciones de las leyes y costumbres de la guerra entre las naciones [3].
Sin embargo, no toda la doctrina opina de igual manera; de hecho, el propio Gordon que citábamos al comienzo [1], reconoce que para otros historiadores -como, por ejemplo, Richard Vaughan, autor de la biografía de Charles the Bold: The Last Valois Duke of Burgundy (Suffolk: The Boydell Press, 2002)- Hagenbach no fue más que un chivo expiatorio al que se juzgó en lugar de procesar a su Señor, Carlos I el Temerario, Duque de Borgoña, por sus injerencias en los asuntos alemanes; que su confesión se obtuvo mediante tormentos (algo habitual en una época en la que prevalecía el proceso inquisitorio frente al acusatorio); que su proceso no fue realmente internacional (su veintena de jueces tenía distinta procedencia pero todos ellos eran súbditos del Sacro Imperio Romano Germánico); y, por último, que cuando se cometieron sus presuntas atrocidades, no se estaba librando ningún conflicto armado, por lo que tampoco podría hablarse de crímenes de guerra [1].
En esa línea, el profesor Stuart Streichler señala que algunos autores se muestran reticentes a clasificar su proceso como un juicio por crímenes de guerra, por la sencilla razón de que en aquel momento no existía una guerra (otros argumentan que él estaba a cargo de una ocupación militar). Es cierto que, en algunas naciones europeas, los soldados estaban sujetos a consejos de guerra por infringir las normas militares, pero tales procedimientos tenían más bien un carácter disciplinario que el de juicios por crímenes de guerra [4].
Terminamos con dos apuntes:
- Por un lado, recordemos que, hoy en día, la localidad de Breisach del Rin [Breisach am Rhein o Vieux-Brisach] es una antigua ciudad de origen celta que forma parte del Estado alemán de Baden-Württemberg, lindando con la región francesa de Alsacia (Gran Este), donde se levanta la fronteriza comuna hermana de Neuf-Brisach. Tanto en la Edad Media como en la Edad Moderna, este municipio fue un disputado bastión que, al igual que otras muchas localidades de su entorno, pasó de manos francesas a alemanas y viceversa en función de quién venciera en el campo de batalla. En ese marco, durante la segunda mitad del siglo XV la ciudad no formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico sino de la vecina Borgoña, bajo la atroz jurisdicción [5] del ya mencionado Carlos I, el Temerario (1433-1477) que la mantenía como garantía temporal otorgada por el archiduque de Austria, pero que luego intentó anexionarse como posesión permanente [5] coincidiendo con el momento de mayor esplendor del ducado borgoñón.
- Y, por otro lado, que la condena a muerte de Peter von Hagenbach no fue tan excepcional en su época; por ejemplo, tres años más tarde, otro administrador borgoñón -en este caso, Guy de Brimeu, Señor de Humbercourt (pequeña comuna francesa cercana a la actual frontera belga)- también fue juzgado, sentenciado a la pena capital y decapitado en Gante, el 3 de abril de 1477. Ese mismo día, Jueves Santo, en el patíbulo gantés corrieron la misma suerte el canciller del temerario y de su hija María, Guillaume Hugonet; y el responsable de las finanzas de la ciudad, Jan van Melle; aunque, en los tres casos, no se les acusó de crímenes de guerra sino de malversación, corrupción y "gobierno indecoroso".
Casi dos siglos más tarde -como ya tuvimos ocasión de comentar en otra entrada de este blog- tuvo lugar el primer proceso que se celebró contra un Jefe de Estado -Carlos I Estuardo, rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda- acusado de haber cometido crímenes de guerra. Se le declaró culpable al ser considerado tirano, traidor y asesino de todas las traiciones, muertes y rapiñas durante la misma guerra y condenado a ser ejecutado separándole la cabeza del cuerpo.
Citas: [1] GORDON, G. S. “The Trial of Peter von Hagenbach: Reconciling History, Historiography and International Criminal Law”. En: HELLER, K. & SIMPSON, G. (ed.) The Hidden Histories of War Crimes Trials. Oxford: Oxford University Press, 2013, p. 13. [2] TELFORD, T. Núremberg y Vietnam: Una tragedia americana. Madrid: Berg Institute, 2022, p. 100. [3] VALENCIA VILLA, H. “Hacia una Jurisdicción Penal Internacional”. En: Quórum: revista de pensamiento iberoamericano, 2001, nº 2, p. 199. [4] Streichler, S. The Law of War. Ann Arbor: University of Michigan, 2023, p. 31. [5] MCCOUBREY, H. “The concept and treatment of war crimes”. En: Journal of Armed Conflict Law, 1996, vol. 1, nº 2, p. 121.








.jpg)











