Anécdotas y curiosidades jurídicas | iustopía
Desde 2010, este blog reúne lo más curioso del panorama jurídico y parajurídico internacional, de la antigüedad a nuestros días, de forma didáctica y entretenida. Su editor, el escritor y jurista castellano Carlos Pérez Vaquero, es profesor doctor universitario (acreditado por ANECA) y autor de diversos libros divulgativos y cursos de formación.
miércoles, 17 de junio de 2026
Las plañideras y el «contrato de claque tanática»
lunes, 15 de junio de 2026
¿Quién acuñó la teoría del «Efecto Bruselas»?
PD: más allá de la Unión Europea, en el Viejo Continente también se habla de un «Efecto Estrasburgo» para referirse a la influencia mundial de los convenios adoptados en el seno del Consejo de Europa; pensemos, por ejemplo, que -desde 1999- México envía observadores a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) tras recibir el status de observador -como la Santa Sede (1970), Estados Unidos, Canadá y Japón (1996)- y ha firmado numerosos de sus convenios y protocolos (por ejemplo, el más antiguo es el Convenio Europeo acerca de la Información sobre el Derecho Extranjero, hecho en Londres el 7 de junio de 1968, ratificado por las autoridades mexicanas el 21 de febrero de 2003).
Esta organización paneuropea va incluso más allá y busca esa consecuencia de forma voluntaria, como ya tuvimos ocasión de mencionar en el proceso de redacción del primer convenio internacional sobre inteligencia artificial, jurídicamente vinculante [el Convenio Marco del Consejo de Europa sobre Inteligencia Artificial, Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho, adoptado el 17 de mayo de 2024].
viernes, 12 de junio de 2026
¿Dónde se regula el distintivo «Igualdad en la Empresa» [DIE]?
- La elocuente Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres;
- El Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (su Art. 259.bis reguló el carácter necesario del Consejo de Administración y la representación equilibrada de mujeres y hombres);
- La Ley 11/2018, de 28 de diciembre, por la que se modifica el Código de Comercio, el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital y la Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas (que reformó aquel mismo precepto para que el Consejo de Administración vele porque los procedimientos de selección de sus miembros faciliten la selección de consejeras en un número que permita alcanzar una presencia equilibrada de mujeres y hombres); o
- La Ley Orgánica 2/2024, de 1 de agosto, de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres. Con buen criterio, su preámbulo afirma que: Un aspecto de especial relevancia a la hora de determinar la calidad de un sistema democrático es, sin duda, el grado de igualdad entre mujeres y hombres que existe en la sociedad.
En ese contexto, con el fin de reconocer y estimular la labor de las empresas comprometidas con la igualdad, el Art. 50 de la mencionada Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, previó la creación de un «Distintivo para las empresas en materia de igualdad», para reconocer a aquellas empresas que destaquen por la aplicación de políticas de igualdad de trato y de oportunidades con sus trabajadores y trabajadoras, que podrá ser utilizado en el tráfico comercial de la empresa y con fines publicitarios. Su desarrollo reglamentario llegó dos años más tarde mediante el Real Decreto 1615/2009, de 26 de octubre, por el que se regula la concesión y utilización del distintivo "Igualdad en la Empresa" (reformado primero por el Real Decreto 850/2015, de 28 de septiembre, y después por el Real Decreto 333/2023, de 3 de mayo).
De acuerdo con su parte expositiva, entre los aspectos más relevantes a tener en cuenta para la concesión del distintivo empresarial en material de igualdad se encuentran la participación equilibrada entre mujeres y hombres en los ámbitos de toma de decisión, y el acceso a los puestos de mayor responsabilidad, la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los grupos y categorías profesionales, la adopción de planes de igualdad u otras medidas innovadoras de fomento de la igualdad, así como la publicidad no sexista de los productos o servicios de la empresa. Asimismo se valorará el establecimiento de criterios y sistemas de remuneración y clasificación profesional actualizados que permitan valorar equitativamente los trabajos desempeñados por mujeres y por hombres, tanto si se trata de trabajos diferentes como si se trata de los mismos trabajos, y eliminar los efectos perversos de la aplicación de criterios «comunes» en su denominación, pero que pueden estar arrastrando desde hace décadas una apreciación sesgada del valor de los trabajos desde la perspectiva de género. Igualmente, entre los aspectos de mayor relevancia en la valoración para la concesión del distintivo empresarial en material de igualdad, se incluyen las actuaciones tendentes facilitar la conciliación de la vida personal, familiar y profesional de todas las personas, estableciendo objetivos generales y articulando medidas flexibles que permitan su adaptación a la diversidad de necesidades, situaciones y carencias que se puedan presentar en el personal de las empresas.
El Art. 4 del Real Decreto establece los requisitos generales para la solicitud del distintivo “Igualdad en la Empresa”, al que cualquier entidad o empresa, de capital público o privado, que ejerza su actividad en territorio español, podrá presentar su candidatura al Ministerio de Igualdad. A continuación, los Arts. 5 a 10 especifican el procedimiento para la concesión del distintivo; que tiene una vigencia inicial de cinco años (Art. 15) y se puede prorrogar, suspender, revocar (Arts, 16 a 19).
Por último, el marco legal del DIE se completa con la Orden IGD/3195/2009, de 12 de noviembre, aprobó el logotipo y representación grafica del distintivo "Igualdad en la empresa"; y la Orden SPI/1292/2011, de 17 de mayo, creó el Registro de las empresas con distintivo "Igualdad en la Empresa".
miércoles, 10 de junio de 2026
UNMEER: la primera misión de salud de la ONU
La mencionada resolución del órgano plenario de la ONU expresó entonces su grave preocupación por el reciente brote del Ébola en África Occidental y su naturaleza y alcance sin precedentes [y] por el rápido deterioro de la situación, en particular en Guinea, Liberia y Sierra Leona, y la amenaza que ello representa para su recuperación después de los conflictos [se refiere a los golpes de estado y guerras civiles que asolaron estas naciones; lo que podía afectar a los logros alcanzados por los países afectados en materia de consolidación de la paz, estabilidad política y reconstrucción de la infraestructura socioeconómica en los últimos años].
La A/RES/69/1, de 19 de septiembre de 2014, acogió con beneplácito la intención del Secretario General de establecer la Misión de las Naciones Unidas para la Respuesta de Emergencia al Ébola. Fue la primera misión de salud de la ONU.
Aquella intención se refiere a las cartas idénticas que Ban Ki-moon envió al Presidente de la Asamblea General y a la Presidenta del Consejo de Seguridad [A/69/389 y S/2014/679, de 17 de septiembre de 2014]. En ellas, el Secretario General decidió crear la UNMEER ante la máxima urgencia [de] que movilicemos esfuerzos y recursos a nivel internacional, regional y nacional [con] la finalidad y el objetivo estratégico únicos de (…) aunar esfuerzos con otros para detener el brote del ébola. En este sentido, las prioridades estratégicas de la Misión serán detener la propagación de la enfermedad, tratar a los infectados, asegurar la prestación de servicios esenciales, preservar la estabilidad y evitar la propagación a países que en estos momentos no se ven afectados por la enfermedad. (…) La Misión establecerá y mantendrá una plataforma operacional regional con la que asegurará la prestación rápida de asistencia internacional para atender las necesidades determinadas en los Estados afectados, dirigirá la respuesta en el plano operacional y proporcionará orientación estratégica sobre el terreno al sistema de las Naciones Unidas y otros asociados.
Y añadió: La Misión se guiará por seis principios: 1. Reforzar el liderazgo de los gobiernos; 2. Lograr efectos rápidos sobre el terreno; 3. Coordinarse y colaborar estrechamente con agentes que no pertenecen al sistema de las Naciones Unidas; 4. Adaptar las respuestas a las necesidades particulares de los diferentes países; 5. Reafirmar el liderazgo de la OMS en todas las cuestiones relacionadas con la salud; 6. Determinar puntos de referencia para la transición después de la emergencia y velar por que las actividades refuercen los sistemas. Finalmente, la Misión catalizará una movilización internacional rápida y masiva de recursos humanos, materiales, logísticos y financieros, en un solo marco general, con el fin de alcanzar los objetivos del mandato y las prioridades estratégicas que se han enunciado.
Como previó el Secretario General en sus cartas –(…) mi intención es que la Misión exista solamente el tiempo necesario para poner fin a la crisis- su mandato concluyó cuando la OMS retomó el testigo el 1 de agosto de 2015.
PD: como curiosidad, esta enfermedad apareció por primera vez en 1976 en dos brotes simultáneos: uno en Nzara (Sudán) y otro en Yambuku (República Democrática del Congo). Este último se produjo en una aldea cercana al río Ébola, del que la enfermedad toma su nombre [Peace Operations Training Institute (POTI) & World Health Organization (OMS). Curso Ebola Virus Disease: Awareness and Precautions for Peacekeeping Personnel, 2014, p. 13].
lunes, 8 de junio de 2026
El legado de Luca Pacioli en el siglo XVIII
Francia: si algún país ocupó un lugar destacado durante el siglo XVIII, ese honor le corresponde –indudablemente– a Francia. Más allá de la brillante aportación de los enciclopedistas (como Diderot, D´Alembert, Voltaire o Rousseau), el Siglo de las Luces también brilló con intensidad en la Contabilidad, coincidiendo con la invención de las primeras “sumadoras mecánicas” de dígitos unidos por un sistema de engranajes, la realización de los primeros inventarios y el nacimiento de conceptos como la “razón social”. Influidos aún por la obra de Matthieu de la Porte –que alcanzó en este momento su mayor difusión– los nombres propios de esta época fueron:
- El matemático Bertrand-François Barrême, que centró sus aportaciones en la aplicación del método de la partida doble en la contabilidad pública; distinguiendo entre cuentas generales y particulares en su Traité des parties doubles ou méthode aisée pour apprendre à tenir en parties doubles les livres du commerce et des finances (Paris, 1721).
- Jean-Baptiste Larue, un comerciante bayonés que se trasladó a vivir a Lyon donde –pensando en cómo explicar el negocio a sus propios hijos– escribió una serie de instrucciones para los jeunes negociants que acabó publicando en 1745. Trece años más tarde, añadió un segundo tomo a su obra dedicado a tenir en Parties Doubles les livres des Marchands et des Banquiers.
- En Holanda, la familia de comerciantes franceses Picard –padre (Samuel) e hijo (Jean-Pierre)– publicaron en Ámsterdam dos tratados homónimos: L´art de bien tenir les livres de compte en parties doubles à l'Italienne (de 1709 y 1724, respectivamente) donde el vástago depuró la obra de su progenitor incluyendo instrucciones. Por su parte, Samuel Picard también fue el autor del Traité Générale du Commerce cuya cuarta edición (Ámsterdam, 1721) sí que incluyó un capítulo específico dedicado a la contabilidad, escrito por Henri Desaguliers, un contable que ese mismo año publicó su Nouvelle instruction abrégeé sur les livres en parties doubles ou a l´italienne.
- El político Edmond Degranges retomó la idea de Barrême de establecer dos grandes cuentas y publicó en 1795 su elocuente La tenue des livres rendue facile; clasificó las cuentas generales e inventó el Diario-Mayor con ocho columnas, simplificando el sistema para que fuese más fácil de aprender. Fue el creador de la escuela que en Italia llamarían de los I cinquecontisti por las cinco cuentas generales del comerciante: mercancías, caja, efectos a cobrar, efectos a pagar y pérdidas y ganancias.
- Asimismo, aportaron su particular grano de arena a la historia contable: Pierre Bernard d'Henouville (Le guide des comptables ou l'art de rédiger soi-même toutes sortes de comptes, suivant l'hypothèse de la recette, de la dépense et de la reprise; París, 1709); Pierre Giraudeau (La banque rendue facile; Ginebra, 1741 ; que desarrolló la idea de que las cuentas generales representan al propietario del negocio); Gaignat de L´Aulnais (Guide du commerce; París, 1764, con una obra especializada en la contabilidad relacionada con la trata de esclavos) y P. J. Migneret (La science des jeunes négocians et teneurs de livres; París, 1798; un completo curso con instrucciones elementales sobre las operaciones mercantiles).
Luego llegaría la Revolución; la Declaración de Derechos del Hombre de 1789; las tres Constituciones que aprobó la Asamblea, sucesivamente, en 1791, 1793 y 1795; la codificación del Derecho para dar seguridad jurídica al pueblo, la guillotina, el terror, Napoleón... y el mundo entero se transformó.
Portugal: cuesta creer que un país volcado en el comercio y la navegación, no publicase ningún libro sobre contabilidad por partida doble, en su propia lengua, hasta 1758, cuando se editó en Lisboa Mercador exacto nos seus livros de contas de João Baptista Bonavie. Máxime cuando, en otros ámbitos –como las matemáticas– sí que existían trabajos desde el siglo XVI. Una de las hipótesis que se baraja es que el terremoto que asoló la capital portuguesa en 1755 –y cuyos efectos se pudieron sentir en toda la Península Ibérica– destruyese el patrimonio conservado en los archivos y bibliotecas que se derrumbaron con el seísmo y que, con el paso del tiempo, su rastro –simplemente– acabara perdiéndose en el olvido.
Sí que es cierto que existe un antecedente de 1706, cuando un judío lisboeta llamado Gabriel de Souza Brito publicó en Ámsterdam el libro Norte mercantil y crisol de cuentas, pero el autor lo escribió en castellano, no en portugués; de ahí que Bonavie siga siendo –por el momento– el primer autor en la lengua de Luís de Camões.
En plena “época pombalina” –por el Marqués de Pombal, Ministro de Asuntos Exteriores y verdadero dinamizador de la contabilidad y el comercio portugueses, que alcanzaron sus momentos de mayor apogeo– se editaron un tratado anónimo sobre las partidas dobradas, en Turín (1764); el Arte de escritura dobrada para instruçao, de João Henrique de Sousa y Arte sobre partidas dobradas, de su alumno José Feliz Venâncio Coutinho (ambos publicados en 1765) donde se puede leer que éste era O methodo que segue a mayor parte dos negociantes da Europa na arrumação dos seus livros de contas, foi inventada pelos Italianos, dos quaes he chamado scritura doppia, ou escritura dobrada.
Aunque Coutinho nació en Río de Janeiro (Brasil), desarrolló su vida profesional en Lisboa y fue allí donde publicó aquella obra; por ese motivo, se considera que el primer libro brasileño sobre contabilidad fue Erário régio de Sua Majestade Fidelíssima (1768), de Francisco António Rebelo, donde el escribano analizó los tributos y las cuentas de Minas Gerais. Recordemos que Brasil, como el resto de Iberoamérica, alcanzaron su independencia entrado el siglo XIX.
La Edad Moderna concluyó –en lengua portuguesa– con el Novo Tratado sobre os Livros de Contas en Partidas Dobradas de José Joaquim da Silva Perez (Lisboa, 1794), traducción de la influyente Le guide des négociants et teneurs de livres (París, 1685) de Matthieu de la Porte.
Gran Bretaña: los manuales británicos desarrollaron en este siglo todas las características del anterior: Continuaron con su marcado carácter docente, se incorporaron más casos prácticos, aumentó el número de ejemplos y los poemas con los que se versificaban las reglas se fueron abreviando y simplificando para que resultaran más fáciles de memorizar. Los autores más destacados fueron:
- Edward Hatton: The Merchant´s magazine: or, Trades-Man's Treasury (1701; aunque se venía publicando desde 1695) y Charles Snell: Rules for Book-keeping, According to the Italian Manner (1701), Accompts for Landed-Men or a plain and easie form which they may observe in keeping accompts of their estates (1711) y The Merchants Counting-House (1718), publicados todos en Londres.
- El subtítulo de An essay on book-keeping, according to the true Italian method of debtor and creditor, by double entry (1721), de William Webster, no puede ser más elocuente sobre el fin que perseguía con el libro: La teoría de esta excelente técnica se establece claramente con algunas reglas, y la práctica se pone de manifiesto con una variedad de ejemplos inteligibles, evidentes y sencillos.
- En 1730, el contable John Bland escribió un manual titulado An essay in writing exemplified donde se refirió a la necesidad de que los alumnos que quisieran lograr el éxito en el ámbito comercial y contable, debían estudiar en academias. Su visión de futuro fue todo un éxito y su idea, secundada por otros autores; por ejemplo, John Seally, fundó un centro en Bridgewater Square, Londres, en 1767, para que sus alumnos pudieran adquirir los conocimientos necesarios sobre el método italiano; tres años más tarde publicó su propio libro The accountant’s companion. De igual forma, otros contables acabaron abriendo sus academias y –con el tiempo– editando sus manuales, con los que impartir las clases, como George Donn, Charles Hutton o Martin Clare; el profesor Thomas Dilworth, autor de un compendio específico para los jóvenes contables que empezaban a ejercer esta profesión: The young book-keeper's assistant (Londres, 1765) que alcanzó un notable éxito, llegando a las siete ediciones en pocos años; o Hustcraft Stephens y su didáctico Italian Book-keeping reduced into an Art (1745).
- Como curiosidad, un conocido escritor y espía también dio sus primeros pasos en la contabilidad dedicando el capítulo XX de The Complete English Tradesman (1725) a la teneduría de libros. Fue Daniel Defoe, autor del famoso personaje de Robinson Crusoe.
- Por último, conviene citar a Malachy Postlethwayt, Roger North y Alexander Malcolm y su obra A Treatise of Book-Keeping, or, Merchants Accounts; in the Italian Method of Debtor and Creditor (1731), donde incidió, quizá con excesiva ingenuidad, en el habitual estilo del diálogo –mediante preguntas y respuestas– para resolver cada supuesto que se pudiera plantear. En cuanto a Escocia, su mejor representante fue John Mair y su obra Book-keeping methodiz’d, publicada en 1736.
Italia: Pietro Paolo Scali retomó las ideas de De la Porte basadas en sus famosas tríadas (tres clases de cuentas en el Libro Mayor que podían negociarse de tres formas –compra, venta o trueque– y concluir, también de tres formas: beneficios, pérdidas o ninguna de éstas) y publicó Trattato del modo di tenere la scrittura dei mercanti a partite dopie (Livorno, 1755); sin embargo, el resultado no estuvo a la altura del original escrito por aquel autor franco-holandés.
Otra obra destacable fue Trattato teorico practico della vera scrrittura doppia (Pavía, 1790) de Giusseppe Forni. Poco tiempo después, ya entrado el XIX, se produciría un espectacular renacimiento de este país en el ámbito de la teoría contable con la aparición de las escuelas lombarda, toscana y veneciana.
Estados Unidos: al otro lado del Atlántico, la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia, de 1776 –que sirvió de modelo a las otras ex colonias británicas, a la federal de 1791 y la de Francia de 1789–; la posterior declaración de independencia de los Estados Unidos, el 4 de julio de 1776 y la redacción de la Constitución de 1787 fueron el antecedente inmediato de los acontecimientos que tuvieron lugar en París con la toma de la Bastilla y el estallido de la Revolución Francesa. El ser humano daba comienzo a su Edad Contemporánea.
En aquellos últimos años de la modernidad, dos autores llegaron a publicar en Filadelfia los primeros manuales estadounidenses sobre temas contables: Charles Hutton (A course of book-keeping, according to the method of single entry : with a description of the books, and directions for using them; very useful either for young book-keepers entering into business, or for teachers in their schools, 1788) y William Mitchell (A New and Complete System of Bookkeeping by an Improved Method of Double Entry; 1796).
PD: después, el siglo XIX nos traería nuevas formas de estudiar y analizar la “cuenta y razón” que, hacia 1830, pasaría a llamarse “contabilidad” por influencia francesa; un nuevo galicismo que se incorporó a nuestras vidas como ya ocurriera con el castizo “debe y ha de haber” afrancesado como “partida doble”. La contabilidad fue evolucionando y surgieron nuevos debates, teorías y escuelas.
Más info: el legado de Luca Pacioli en los siglos XVI y XVII.
viernes, 5 de junio de 2026
El «código de los cipreses»
miércoles, 3 de junio de 2026
La «Norma de Carreteras 8.3-IC»
La coloquial denominación de «Norma de Carreteras 8.3-IC» con la que se conoce a la «Instrucción 8.3-IC» se aprobó por la Orden de 31 de agosto de 1987 sobre señalización, balizamiento, defensa, limpieza y terminación de obras fijas en vías fuera de poblado; que derogó la anterior regulación de la Orden de 14 de marzo de 1960.
La función de esta señalización de obras se especifica en sus principios: cuando en la plataforma de una vía o en sus proximidades existan circunstancias relacionadas con la ejecución de obras fijas en dichas zonas y que puedan representar un peligro para la circulación, interfiriendo su normal desarrollo, la señalización de obras tiene por objeto: 1) Informar al usuario de la presencia de las obras.2) Ordenar la circulación en la zona por ellas afectada. 3) Modificar su comportamiento, adaptándolo a la situación no habitual representada por las obras y sus circunstancias específicas. Con ello se pretende conseguir una mayor seguridad, tanto para los usuarios como para los trabajadores de la obra, y limitar el deterioro del nivel de servicio de la vía afectada.
A continuación, el legislador añadió que como: (…) no resulta posible establecer recetas de universal aplicación, sino que cada caso particular tiene una solución propia y distinta, según las circunstancias en él concurrentes, que en el caso de una obra fija fuera de poblado pueden resumirse en [y enumera dichas circunstancias]: 1) Tipo de vía: calzada única de doble sentido de circulación con solo dos carriles, con carriles adicionales o con cuatro carriles sin mediana ni separador; calzadas separadas con dos o tres carriles cada una. 2) Intensidad y velocidad normal de la circulación antes y a lo largo de la zona que ocuparan las obras, en ausencia de estas. 3) Visibilidad disponible antes y a lo largo de la zona de obras. 4) Importancia de la ocupación de la plataforma: fuera de ella, en el arcén, en la calzada, sin o con cierre de uno o más carriles, o cierre total. 5) Duración de la ocupación, con especial referencia a la permanencia durante la noche o a lo largo de un fin de semana. Y 6) Peligrosidad que reviste la presencia de la obra en caso de que un vehículo invada la zona a ella reservada.
En la práctica, esta regulación significa, por ejemplo, que en el cierre de un carril a la circulación -como en la imagen superior- se debe definir un borde mediante un balizamiento compuesto por una serie de conos con una separación comprendida entre 5 y 10 metros de manera que resulte uniforme; acompañados de paneles y -si el cierre del carril abarca horas nocturnas o de reducida visibilidad (por ejemplo por niebla o por estar en un túnel)- los paneles deberán complementarse con elementos luminosos intermitentes, colocados sobre la esquina superior del panel más próxima a la circulación.
Más info: la señalización urbana tipo AIMPE.

















