viernes, 25 de diciembre de 2015

El Pasaporte Nansen

Durante el verano de 1922, cuatro años después de que hubiera finalizado la I Guerra Mundial (1914-1918), en el Mar Báltico se produjo el último intercambio de prisioneros de guerra alemanes y austrohúngaros que todavía se hallaban cautivos en Rusia y de rusos detenidos en Alemania. Su liberación fue posible gracias a la iniciativa de Fridtjof Nansen (1861-1930); un zoólogo y explorador del Círculo Polar Ártico, educado en el humanismo por su padre –Baldur F. Nansen, un famoso abogado de Oslo– para que se implicase en obras sociales. Cuando finalizó la Gran Guerra fue nombrado representante de Noruega en la Sociedad de las Naciones (precedente histórico de la ONU) y, posteriormente, Alto Comisionado de esta organización internacional para los Refugiados, recibiendo el Premio Nobel de la Paz aquel mismo año por haber intermediado en la liberación de cerca de 400.000 personas, de ambos bandos (imperios centrales y aliados), fletando los barcos necesarios para lograr su libertad gracias al denominado Pasaporte Nansen.

La desintegración del antiguo Imperio Austrohúngaro había provocado que muchos prisioneros se encontrasen sin nacionalidad, convertidos en apátridas (toda persona que no sea considerada como nacional suyo por ningún Estado, conforme a su legislación; según el Art. 1 de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954), lo que les impedía cruzar fronteras; una situación que se vio agravada por la Revolución Rusa y por otros conflictos armados que afectaron a ciudadanos armenios y turcos. A propuesta del Comité Internacional de la Cruz Roja, la Sociedad de las Naciones expidió un certificado de identidad y de viaje –llamado, en su honor, Pasaporte Nansen– para que todas las personas que se encontraran en aquella situación pudieran transitar por el mundo. Así lograron salir de su cautiverio el pintor Marc Chagall, los compositores Ígor Stravinski y Serguéi Rachmaninov, la bailarina Anna Pávlova, el empresario Aristóteles Onassis o el fotoperiodista Robert Capa.

Como recuerda la ACNUR –la Agencia de la ONU para los Refugiados– hoy en día, cada año se entrega el Premio Nansen a una persona u organización en reconocimiento por los servicios excepcionales rendidos a la causa de los refugiados. Su objetivo es atraer la atención sobre los problemas de los refugiados y fomentar la ayuda y cooperación internacional.

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