miércoles, 4 de noviembre de 2020

El origen de las unidades caninas policiales [las «K9»]

La Orden INT/28/2013, de 18 de enero, desarrolló la estructura orgánica y funciones de los Servicios Centrales y Periféricos de la Dirección General de la Policía; y, en concreto, su Art. 8 dispuso las unidades que integran la Comisaría General de Seguridad Ciudadana: 1) Secretaría General; 2) La Jefatura de Unidades de Intervención Policial; 3) La Unidad Central de Protección (con la Brigada Central de Escoltas y la Brigada Central de Protecciones Especiales); 4) La Unidad Central de Seguridad Privada (de la que dependen la Brigada Central de Inspección e Investigación y la Brigada Central de Empresas y Personal); 5) La Unidad Central de Participación Ciudadana; y 6) La Jefatura de Unidades Especiales. Esta última, asume la coordinación, supervisión y control de aquellas unidades con funciones de prevención y mantenimiento de la seguridad ciudadana y el ejercicio de las competencias propias del Cuerpo Nacional de Policía en los medios de transporte colectivo de viajeros, como son: las Unidades Especiales (Caballería, Guías Caninos, Subsuelo y Protección Ambiental) y Especializadas (Brigada Móvil-Policía en el transporte y Unidades de Prevención y Reacción), sin perjuicio de la dependencia funcional de las mismas de la respectiva Jefatura Superior, Comisaría Provincial o Comisaría Local donde tengan su sede; es decir, la Unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional es una de las Unidades Especiales.

En España, según la web de la Dirección General de la Policía (*) el origen de estas unidades caninas se remonta a la Sección de Guías Caninos que empezó a funcionar en Madrid el 1 de enero de 1945, para luchar contra la delincuencia con ocho pastores alemanes.


En el mundo, las primeras unidades caninas policiales surgieron en Gante (Bélgica) en marzo de 1899 por iniciativa del comisario Ernest van Wesemael. Con el cambio de siglo, su éxito inspiró programas similares que se implantaron en otras ciudades cercanas (Amberes, Mons, Ostende, Brujas….) y mucho más alejadas, como Nueva York, en 1907, donde acabó adoptando la célebre abreviatura K9 con la que suele identificarse a los perros policía por la similitud fonética, en inglés, entre K9 y “Canine”: /Keynain/.

Dirigida por Rod Daniel (1989)

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