Esencialmente se garantizaba a Francia el control de Siria-Líbano y el norte de Mesopotamia. Francia podría establecer su administración desde un punto entre Tiro y Acre en el sur hasta Cilicia en el norte mientras Gran Bretaña establecería la suya en los vilayatos de Bagdad y Basra [Basora], Palestina quedaría como zona internacional, con la excepción de Acre y Haifa, bajo su control. Los árabes se quedarían con Transjordania y los vilayatos de Alepo y Damasco aunque dicha zona quedaría dividida en áreas de influencia económica, el norte para los intereses franceses y el sur para los británicos [2].
Es decir, cuando la Gran Guerra aún se encontraba en pleno apogeo de sus combates, británicos y franceses se plantearon la cuestión clave de quien heredaría el legado otomano si Turquía era derrotada [3]. Aquella interferencia anglo-francesa (…) y la cuestión palestina se convierten en origen del continuado desbarajuste que va a sufrir Oriente Medio en años sucesivos, engarzando la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la Posguerra Fría, hasta nuestros días [4]. De modo que, tradicionalmente, el mapa del Acuerdo Sykes-Picot es referenciado como una prueba documental que da testimonio fehaciente de la traición de que fueron objeto los pueblos árabes a principios del siglo XX por parte de las potencias europeas, del evidente intervencionismo occidental en la región, de la manifiesta debilidad árabe una vez fracturado como pueblo, cuando otrora fue referente de un gran imperio caracterizado por sus aportes en las ciencias y referente de civilización [5].
Las ambiciones territoriales de Londres y París en la Turquía asiática, negociadas en el clandestino Acuerdo de Asia Menor [«Asia Minor Agreement»] –su nombre oficial– salieron a la luz tras el estallido de la Revolución Rusa en 1917 cuando las autoridades bolcheviques publicaron los términos del tratado en los periódicos Pravda e Izvestia. Aquello fue, evidentemente, una conmoción para los aliados árabes (…) y el momento en que se hizo evidente la traición británica a su promesa de una patria panárabe [6], cuando diplomáticos extranjeros trazaron sus fronteras.
Citas: [1] SEGURA I MAS, A. “Del Acuerdo Sykes-Picot al Estado Islámico”. En: Política exterior, 2016, vol. 30, nº 171, p. 40. [2] RODRÍGUEZ ZAHAR, L. Líbano, espejo del Medio Oriente. Ciudad de México: Colegio de México, 2004, pp. 154 y 155. [3] MANGOLD, P. “El Acuerdo Sykes-Picot y el reparto de Oriente Próximo”. En: Desperta Ferro: Contemporánea, 2017, nº. 20, p. 28. [4] VEIGA, F. “La guerra del 14: un repaso desde la perspectiva del presente”. En: Historia y Política, 2014, nº 32, p. 143. [5] MALAMED VISBAL, J. D. “El Estado Islámico y el rediseño de las fronteras en Medio Oriente”. En: TREJOS ROSERO, L. F. Fronteras. Fuentes de conflictos y cooperación. Barranquilla: Universidad del Norte y Grupo Editorial Ibáñez, 2016, p. 147. [6] ELLEDGE, J. Una breve historia del mundo en 47 fronteras. Historias sorprendentes detrás de las líneas de nuestros mapas. Barcelona: RBA, 2025.
Otros acuerdos secretos: El «Acuerdo Tripartito de Madrid» sobre el Sahara Occidental y la alianza político-militar del «Ejercicio ALCORA».
PD: en la Gaceta de Madrid nº 2911, de 29 de septiembre de 1842, el precedente histórico del actual BOE publicó la «Lista de los tratados celebrados por España con varias Potencias desde el siglo XIII hasta el día, formada, según dice un periódico de esta corte, de apuntes adquiridos en la primera Secretaría de Estado y del Despacho» que concluye con una curiosa frase: no se incluyen (...) los tratados secretos. Aun así, al referirse a los acuerdos hispano-franceses, a quien elaboró el listado se le escapó: Un tratado secreto hecho el 28 de Marzo y 25 de Abril de 1818 sobre reclamaciones, declarando la suma señalada que la Francia debia pagar á varias Potencias.



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