viernes, 6 de marzo de 2026

François Poulain de La Barre: el precursor de la igualdad de sexos

La experta Stella León Hernández ha investigado la obra de este autor y nos brinda una breve síntesis de su vida: (…) Nuestro filósofo francés nació en París en 1647 y murió en Ginebra en 1725. No hay muchas certezas sobre su origen y parte de su biografía, sin embargo es posible documentar algunos momentos importantes de su biografía, por ejemplo por su testamento sabemos que se mantuvo firme en sus convicciones identificándose hasta su muerte con el quehacer filosófico. Perteneció a una familia burguesa, su padre le destinó a la carrera eclesiástica y desde la edad de nueve años estuvo formándose para ella. Poulain obtuvo el grado de Maestría a los 16 años, y tres años más tarde, en 1666, el grado de Bachiller de teología en la Sorbona, continuando su trayectoria con los estudios de doctorado –que nunca terminó- en Teología. Llevó una existencia poco corriente, fue un sacerdote católico que desde muy temprana edad aborreció la “autoridad” y la “intolerancia”. Su espíritu crítico le llevó a enfrentarse con las jerarquías y sufrir las consecuencias –entre ellas ser desterrado de París y destinado a parroquias pobres y lejanas-, hasta finalmente convertirse al calvinismo, hecho que le valió no sólo el repudio familiar sino además el ser perseguido y finalmente tener que huir a Ginebra después de la revocación del edicto de Nantes en 1685. En Suiza le acogen como ciudadano, se casa y tiene dos hijos, allí publicó su último libro conocido y se dedicó hasta el fin de sus días a la enseñanza [1].

Y añade: En su trayectoria Poulain privilegió tres temas: la lengua francesa, es decir la apuesta por la modernidad, la igualdad de los sexos con el fondo de la idea de la igualdad para todos los hombres y la necesidad del libre examen individual en materia de religión [1]; y, en cuanto al segundo, su proyecto ilustrado de reforma social comenzó por irracionalizar el más tenaz de los prejuicios: la desigualdad de ambos sexos [1].

Al respecto, la socióloga Artemisa Flores Espínola nos recuerda que: (…) Las mujeres hasta el siglo XVII no han tenido oportunidad para estudiar y una cierta libertad. Lo cual las ha convertido en seres dependientes material y jurídicamente. Pero debemos subrayar, esto es un  hecho  histórico  y  no  una  decisión personal. Poulain además de combatir por que a las mujeres se les deje acceder al conocimiento, también reivindica una justicia social para todos y todas [2]. Ya en el siglo XVIII, el hecho histórico que marcó la primera ola feminista fue la Revolución Francesa, con autores como [la «Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana» de] Olympe de Gouges, [la «Vindicación de los derechos de la mujer» de] Mary Wollstonecraf y [con anterioridad] François Poulain de La Barré, quienes disputaron la línea misógina y patriarcal que lideró Rousseau y la corriente jacobina de la época, siendo parte de ese complejo ideológico que es la Ilustración [3].

Poulian de La Barre ofrece una alternativa a la política de su época haciendo que mujeres y hombres tengan una misma participación en la vida pública. Para ello -en opinión de la filósofa Marta García Alonso- se embarca en una hermenéutica bíblica muy inusual en su tiempo. Lo que muestra el estudio detenido del Génesis, según Poulain, es que “hombre” tiene sentido de especie y se aplica a los dos sexos sin distinción, por lo que difícilmente puede establecerse a partir del género la excelencia de los hombres sobre las mujeres. La dominación sobre las cosas Dios la dio a ambos sexos y no es otra cosa que hacer uso de los bienes de la tierra para cubrir sus necesidades. Por tanto, lo que enseñan las Escrituras es que, en el estado original, la relación entre sexos era de igualdad [4]; es decir, una igualdad natural entre los sexos [5] porque, como él mismo decía, el entendimiento no tiene sexo [6].


La obra en la que mejor plasmó ese concepto universalista de la igualdad fue “De l'égalité des deux sexes, discours phisique et moral où l'on voit l'importance de se défaire des préjugez” publicada en Paris, en 1673; sin olvidar “De l’Éducation des dames pour la conduite de l’esprit dans les sciences et dans les mœurs, entretiens” (1674) o “De l’Excellence des hommes contre l’égalité des sexes” (1675).

Citas: [1] LEÓN HERNÁNDEZ, S. Astrolabio. Revista internacional de filosofía, 2010, nº 11, pp. 257 a 259. [2] FLORES ESPÍNOLA, A. “Sexo, género y política en la obra de Juan Jacques Rousseau y Polulain de La Barre”. En: Presencia Universitaria, 2020, vol. 8, nº 15, p. 113. [3] OLIVARES-AISING, D. & MAYORGA ROJEL, A. J. “Investigación postcualitativa: aportes críticos desde el postestructuralismo feminista”. En: Estudos Feministas, 2023, vol. 31,nº 1, p. 2. [4] GARCÍA-ALONSO, M. “La fundamentación teológico-política de la desigualdad de sexos de Feijoo”. En: Araucaria: Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, 2024, vol. 26, nº 55, pp. 390 y 391. [5] AMORÓS, C. Historia de la teoría feminista. Madrid: Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid, 1994, p. 12. [6] SERRET. E. “Igualdad y diferencia: la falsa dicotomía de la teoría y la política feministas”. En: Debate Feminista, 2016, vol. 52, p. 18. Ilustración de la portada: Oliver Munday (2021).

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