miércoles, 25 de marzo de 2026

La lucha por los derechos de Francisco Tenamaxtli

Como ya sabemos, Diego de Torres y Moyachoque -al que se conoce con el sobrenombre de «Cacique de Turmequé» porque nació en esa comunidad indígena oriunda de los actuales departamentos de Cundinamarca y Boyacá (Colombia)- logró algo inaudito en el mundo del siglo XVI: en 1584 cruzó el Océano Atlántico, viajó hasta la Corte del rey Felipe II de España -que, en aquel momento, recordemos, era el soberano de un Imperio donde no se ponía el sol- y, tras solicitar audiencia real, presentó su trascendental «Memorial de Agravios» al monarca en el que documentó los múltiples abusos que sufrían los indígenas por parte de los encomenderos y las autoridades coloniales del Reino de la Nueva Granada, se quejó del despojo que él mismo había sufrido en su cacicazgo y solicitó la designación de un Protector General de los Indios. Todo ello fue posible -como señala el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui- porque España fue el único país que generó un imperio constructor. (…) España construye ciudades, hospitales, universidades, acueductos. Aprende las lenguas indígenas, las traduce al español y compila diccionarios y gramáticas. ¿Qué hace Inglaterra en África y Norteamérica? Pone una vía férrea, se mete tierra adentro, roba todo lo que puede y se va. Y si en el proceso alguien le estorba, lo mata. Hay que ver lo que hizo el Rey Leopoldo en el Congo, lo que hizo Francia en Indochina (…). Ninguno de estos países dejó hospitales o universidades, sólo España, porque no estaba en un proceso de simple extracción de recursos para llevarlos a una metrópolis. Estaba haciendo seguramente lo que heredó de Roma, una expansión de su propia civilización al otro lado del océano. Y (…) cuando empezó a haber abusos mandó administradores, burócratas, virreyes, frailes. Eso cuesta muchísimo dinero. Es decir, España invierte en construir. No ha habido otro imperio en la historia de la humanidad que haya hecho eso. (...) España fue el único país que legisló para evitar abusos [1].

Tres décadas antes de que el «Cacique de Turmequé» expusiera la injusticia de su situación ante Felipe II, otro líder de los grupos indígenas caxcanes (cazcanes), Francisco Tenamaztle [Nochistlán (actual Estado de Zacatecas, México) ¿s. XVI? – Valladolid, 1556)] se convirtió -de acuerdo con uno de sus mayores biógrafos, el historiador mexicano Miguel León Portilla- en el primer guerrillero de América y defensor de los derechos humanos [2]. Para reivindicar el legado de este insigne personaje, en 2007, el Congreso del Estado de Jalisco lo declaró “Benemérito en grado heroico por su destacada labor en defensa de los derechos fundamentales de sus semejantes” (…) bajo el argumento de que: No cesó en ningún momento por defender los derechos de sus semejantes durante los procesos de conquista y colonización de estas tierras del Occidente del país. Es un personaje cuyos esfuerzos bélicos moldearon la geografía social y política de nuestros días y cuyos méritos históricos carecen del merecido reconocimiento [3].

Escultura en Guadalajara (Jalisco | México)

Francisco Tenamaxtli, Tenamaxtle, Tenamatzin o Tenamaztle -según se transcriba al castellano su nombre de raíz náhuatl que significa “piedras sobre las que se pone la olla al fuego” [3]- vivió en el Nuevo Reino de la Galicia situado hacia el Noroeste del Imperio Mexica (habitado por los aztecas que conquistaron las tropas de Hernán Cortés), en lo que hoy en día son Zacatecas y Jalisco, de ahí que ambos Estados mexicanos reivindiquen su figura. En 1541, estalló la Guerra del Miztón (Mixtón) -por el nombre del gran peñol [peñón] que se encuentra en la sierra del sur de Zacatecas, colindando con el ahora Jalisco [2]-; conflicto bélico que representa uno de los más cercanos intentos que han existido por emancipar a los pueblos indígenas y que se les devolviera todo lo que se les había despojado: desde sus tierras, hasta su dignidad. Un intento por expulsar a los intrusos que llegaron a querer tomar algo que no era suyo, pero se sentían con derecho [3]; en especial, por los excesos cometidos por el gobernante alcarreño Nuño Beltrán de Guzmán que pasaba insensiblemente de la excitación hipomaníaca a la depresión. Sobre esta ondulación de su humor cabalga su sed inmensa de poderío y de enriquecimiento, su crueldad y altivez, su audacia y valor [4] conquistando Nueva Galicia a sangre y fuego.


Al final, en 1550, el señor de aquellas tierras, Tenamaxtli, decidió deponer las armas, entregarse voluntariamente y acogerse a sagrado en el convento franciscano de Juchipila, donde pidió que se le bautizara, precisamente, con el nombre de pila de Francisco. Entonces, la Audiencia de México, presidida por el virrey, toma la decisión (…) de condenarlo al destierro y enviarlo a España, lejos, donde ya no pudiera suscitar alteraciones y poner en riesgo la conquista [5]; y es entonces cuando esta noticia llega a los oídos de Fray Bartolomé de las Casas, quien ya estaba radicado en España nuevamente, para intentar llevar su caso a la Corte española, para que siga abogando por su causa [3].

A este lado del Atlántico, aquel mismo año se celebró la «Controversia de Valladolid» en el Colegio de San Gregorio, entre agosto de 1550 y abril de 1551, donde Fray Bartolomé de las Casas confrontó su lucha por los derechos indianos con la tesis anti-indigenista enarbolada por el jurista Juan Ginés de Sepúlveda; y, fue entonces, cuando el procurador de todos los indios coincidió a orillas del Pisuerga con Tenamaxtli; con quien logra organizar un juicio, una especie de audiencia, en la que tendría oportunidad de defender su causa ante las autoridades del reino español, con argumentos, con ideas, con palabras que sin duda se convierten en un testimonio sumamente relevante de la lucha por la dignidad de las personas [3].

Para el académico mexicano Jesús Antonio de la Torre Rangel: Las Casas (...) asumió el cargo de asesor de la causa del cacique chichimeca, fungiendo como su abogado y procurador ante la justicia castellana e hizo la demanda formal de Tenamaztle ante el Consejo de Indias. Esta conjunción de voluntades dio por resultado el singular documento, único en su género, por el cual quedó constancia hasta el día de hoy de la voz de los vencidos que se hizo oír de los estrados del más alto tribunal de gobernación e impartición de justicia de la Corona castellana, como era el Real Consejo de Indias [6].

Algunos investigadores -como Miguel León-Portilla o Doralicia Carmona Dávila- suelen referirse así a sus alegatos: (…) He sido enviado a estos reinos de Castilla... preso y desterrado, solo, desposeído de mi estado y señorío y de mi mujer e hijos, con suma pobreza, sed, hambre y extrema necesidad por mar y por tierra, "padeciendo muchas injurias y afrentas y persecuciones... No ha bastado haberme hecho los españoles tantos y tan muchos daños irreparables, haciéndome guerras injustas, crudelísimas, matándome en ellas muchos de mis vasallos y a mis parientes y deudos. Las injusticias y crueldades que un Juan de Oñate y Cristóbal de Oñate y un Miguel de Ibarra que hizo capitanes cometieron en aquel reino, no pudieron ser vistas ni pensadas. Ahorcaron nueve principales señores, otros deudos míos, nobles y vasallos principales porque por las vejaciones y azotes y palos, y otros diversos malos y crueles y no sufribles malos tratamientos que recibían los comunes vecinos indios, no pudiendo más sufrir tanta impiedad y maldad, huíanse a los montes... Y yo, el dicho don Francisco, viendo que tan inhumanamente, a los nueve caciques juntos, sin justicia, hallándolos en sus casas y tierras seguros, habían ahorcado, y muchos e innumerables de mis vasallos habían perecido, no quedando de ellos de todos los vecinos de aquel reino una de ciento partes, no habiendo justicia ni remedio de haberla... acordé también huir con la poca gente que me quedaba, por salvar a ellos y a mí... porque si no huyera yo también, con la misma injusticia y crueldad, fuera ahorcado [7].

Lo importante de estos agravios, es que tuvo la decisión, la osadía de enfrentarse al poder real, no solo para defender sus intereses personales y familiares, sino que habló por su gente, por su pueblo, manifestando que había sido víctima, contra toda razón y justicia, de los bajos sentimientos del virrey y de todos los que insidiaban y perseguían su vida. Relató las crueldades de Nuño, antes descritas por Las Casas; la forma como los aborígenes dieron buena acogida en son de paz a los españoles habiéndoles provisto de víveres igualmente "y dió abundantes bastimentos [...] y púsome a mí y a mis gentes y a otras muchos caciques y señores con las fuerzas en el acostumbrado aspérrimo captiverio y servidumbre que los españoles llaman encomiendas, repartiendo a cada español los pueblos y vecino dellos, como si fuéramos bestias del campo... enviaban en la noche gente de a pie y a caballo a salteallos... porque tomaban lo que querían, los hacía esclavos y con el hierro, que decían ellos del Rey, los mandaban a herrar... No habiendo ni justicia, ni remedio de haberla, ni persona a quien nos quejar, porque todos eran y son nuestros enemigos capitales, porque todos nos roban y afligían y oprimían y tiranizaban, acorde huir con la poca gente que me quedaba para salvar a ellos ya mí, como de ley natural era obligado, porque si no huyera yo también, con la misma injusticia y crueldad fuera ahorcado" [8].

Placa conmemorativa
Valladolid (Castilla y León | España)

Casualidades de la vida, el 5 de octubre de 1556, Tenamaxtli murió en Valladolid; la misma capital donde Cristóbal Colón falleció cincuenta años antes, el 20 de mayo de 1506. Hoy en día, las autoridades municipales recuerdan al líder que descansa en algún lugar desconocido de la ciudad castellana con un arce que se plantó el 16 de mayo de 2022, en el Parque del Poniente, compactando el cepellón del árbol con tierra que viajó desde diversos Estados mexicanos y se regó, también, con agua de manantiales del país americano. Asimismo, para rendir homenaje al líder indígena, tres años más tarde, en el marco del 475º aniversario de la «Controversia de Valladolid», el callejero urbano le dedicó una calle en el nuevo área de Los Cuarteles, al oeste del Barrio de las Delicias.

Citas: [1] ZUNZUNEGUI, J. M. “Luces para la Constitución”. En: El Mundo, sábado, 21 de marzo de 2026, pp. 2 y 3. [2] LEÓN PORTILLA, M. Francisco Tenamaztle. Primer guerrillero de América. Defensor de los derechos humanos. Ciudad de México: Editorial Planeta, 2005, p. 25. [3] HERNÁNDEZ BARRÓN, A. Tenamaxtli: La recuperación de una memoria indígena. Guadalajara: Casa Editorial de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, 2022, pp. 9, 12, 17, 48 y 80. [4] CARRERA STAMPA, M. Nuño de Guzmán. Ciudad de México: Editorial Jus, 1955, p. 10. [5] GÓMEZ MATA, C. Alzamiento, guerrilla, destierro y muerte de Tenamaztle. Eslabón de la guerra chichimeca. Lagos de Moreno: Editorial del Gobierno Municipal, 2015, p. 156. [6] DE LA TORRE RANGEL, J. A. "Tenamaztle y Las Casas: la inversión del discurso de la ‘guerra justa’". En: Revista  de Investigaciones Jurídicas. 2017, nº 41, pp. 142 y 143. [7] CARMONA DÁVILA, D. “Francisco Tenamaztle”. En: Memoria Política de México (*). [8] LEÓN PORTILLA, M. La flecha en el blanco. Francisco Tenamaztle y Bartolomé de las Casas en lucha por los derechos de los indígenas 1541-1556. Ciudad de México: Editorial Diana, 1995, pp. 116 y 117.

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