Ghana Guinea Mali union / Has laid down a strong foundation / For redemption of Africa / For which we've been strongly fighting / Ghana Guinea Mali / The nucleus of the great union / Ghana Guinea Mali / Africa's strongest foundation / Ghana Guinea Mali / The nucleus of the great union / Ghana Guinea Mali / Has now once been laid forever / First it was Ghana and Guinea / Later Ghana Guinea Mali / Soon it will be all Africa / The achievement of her greatest end… Así comienza el pegadizo tema, al estilo Highlife, que popularizó el músico ghanés Emmanuel Tettey Mensah [E. T. Mensah (1919-1996)] para conmemorar la unión de aquellos tres países del África Occidental; pero -a pesar de los buenos deseos del autor de la letra- ni pudo sentarse una base sólida, ni constituyeron el núcleo de una gran unión africana que durase para siempre. En realidad, Ghana y Guinea formalizaron la «Union Ghana-Guinée» el 23 de noviembre de 1958; el acuerdo se renombró «Union des États africains» el 1 de mayo de 1959 y -como veremos a continuación- aunque logró la incorporación de Malí en 1961, finalmente, aquel ambicioso proyecto se acabó disolviendo en 1962.
En un periodo del siglo XX que se caracterizó por la existencia de dos grandes superpotencias mundiales antagónicas (los EE.UU. y la URSS) que polarizaban las relaciones internacionales de todo el planeta, a finales de los años 50 y comienzos de los 60, las naciones africanas se orientaban entre la influencia del denominado «Grupo de Brazzaville» [más moderado, conservador y afín a las antiguas metrópolis europeas; propugnaba una cooperación económica que, posteriormente, avanzaría hacia la unidad del continente, a partir de la Unión Africana y Malgache («Union africaine et malgache (UAM)» fundada el 12 de septiembre de 1961 por Benín, Camerún, Chad, Gabón y Madagascar] y los disidentes del «Grupo de Casablanca» (considerado más progresista y panafricanista, planteaban la unión mediante instituciones y políticas propias como única respuesta para luchar contra el colonialismo), encabezados por la posición más radical de Guinea (liderada por su Jefe de Estado Sékou Touré), Malí (Modibo Keïta) y Ghana (Kwamé N´Krumah), que para el embajador Figueroa Pla, eran entusiastas seguidores de las orientaciones políticas provenientes de la Conferencia Afroasiática de Bandung de 1955 [1].
En ese marco, como ha investigado la profesora Blanco Souto: (…) En la capital de Ghana, Accra, se reunieron del 27 al 29 de abril de 1961 los presidentes de tres de los Estados participantes en la Conferencia de Casablanca: Ghana, Guinea (Conakry) y Mali. Allí firmaron la “Carta de la Unión de Estados Africanos” [la «Charte de l'Union des Etats africains»] que entró en vigor el 1 de julio de 1961. Esta Unión no es simplemente una agrupación “regional” de Estados pues su propósito, tal y como se establece en su artículo 2 es ser el embrión de los Estados Unidos Africanos. El citado artículo 2 de esta Carta dice: “La Unión de Estados Africanos (UEA) será considerada como el núcleo de los Estados Unidos de África. Está abierta a todo Estado o Federación de Estados africanos que acepte sus fines y objetivos. Reafirma la completa adhesión de sus miembros a la Carta Africana y a las Resoluciones de Casablanca”. Según el artículo 4 de la Carta esta “Unión” pretendía llevar a cabo sus actividades en los terrenos de la política interior, la política exterior, la defensa, la economía y la cultura, pero con distinto grado de integración: mientras en la política interior y exterior pretendían una concertación de políticas, en defensa se pretendía un sistema de defensa común. (…) sin embargo, la efectividad de la Carta fue nula y las “instituciones” (en realidad, una conferencia de presidentes de las repúblicas) no funcionaron. La Unión fue un claro fracaso [2]. A lo que también contribuyó que, en 1962, la política de Guinea dio un giro radical para situarse bajo la influencia de las autoridades de Washington en detrimento de Moscú [3].
Concluimos con una reflexión del Dr. Matthews, profesor de la Universidad de Nigeria y experto en el campo del panafricanismo; en su opinión, (…) la idea de unificación política africana, defendida por Kwamé N´Krumah, no encontró apoyo entre la gran mayoría de los líderes africanos. En mayo de 1963, con la fundación de la OUA [Organización para la Unidad Africana], África no estaba preparada para unirse en una sólida unión de estados africanos al estilo de Estados Unidos o la Unión Europea; todos son conscientes de los beneficios que ambas uniones han aportado a los estadounidenses y a los europeos. El panafricanismo implica la voluntad de ceder parte de la soberanía nacional en aras de una mayor unidad de África. La actual organización de África en unos 53 estados soberanos independientes, en su mayoría pequeños y prácticamente inviables, crea el clima más propicio para la dependencia, el subdesarrollo y la marginación del continente [4].
Citas: [1] FIGUEROA PLA, U. Organismos Internacionales. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile, 1991, p. 789. [2] BLANCO SOUTO, Y. Descolonización e independencia de Mauritania. Estudio de Derecho Constitucional e Internacional. Madrid: Dykinson, 2025, p. 80. [3] OSARO EDO, V. & ABIODUN OLANREWAJU, M. “An assessmnent of the transformation of the Organization of African Unity (OAU) to the African Union (AU), 1963 – 2007”. En: Journal of the Historical Society of Nigeria, 2012, vol. 21, p. 53. [4] MATTHEWS, K. “Renaissance of Pan-Africanism: the African Union”. En: India International Centre Quarterly, 2005, vol. 31, nº 4, p. 146.



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