Al analizar esta controversia, la profesora Elena Pineros Polo explica que: (…) La dominación del Mar de China Meridional supone una prioridad estratégica para China, motivo por el cual ha aumentado su presencia en las Islas Spratly, y reclama soberanía sobre prácticamente todas las islas de la zona, alegando razones históricas que se remontan a la dinastía Han (año 206 AC). China asegura que desde el descubrimiento de estas islas, ha ejercido su soberanía en las mismas, excepto en los años en que Japón ocupó algunas de ellas, en la década de 1930 a 1940. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial China publica un mapa del Mar del Sur de China acorde con sus reclamaciones. Lo denominaron la “Línea de los Nueve Puntos”, la cual fue incluida en los textos legales chinos de mediados del siglo XX como territorio bajo su soberanía. En Mayo de 2009 por primera vez el Gobierno chino reivindica con firmeza y claridad su soberanía en la Línea de los Nueve Puntos en una Nota Verbal enviada al Secretario General de Naciones Unidas, en respuesta a la presentación de reclamaciones en la zona, por otros estados miembros de la ASEAN ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental. (…) En relación a las pretensiones de la demanda respecto de la Línea de los Nueve Puntos [en inglés: «China´s Nine Dash Line»] reclamada por China sobre la base de derechos históricos, el laudo estableció que tales derechos a la explotación en el Mar del Sur de China son incompatibles con la determinación de zonas marítimas establecida en la Convención, habiendo quedando extinguidos dichos derechos con la entrada en vigor de la Convención [1].
¿Qué ocurrió tras la emisión de aquel laudo? Según la experta francesa Valérie Niquet: (…) A pesar de la condena del Tribunal Internacional de Arbitraje de la Haya en 2016, Pekín sigue reivindicando la mayor parte del Mar de la China Meridional por medio de una “línea de nueve puntos”, carente de existencia legal, así como los archipiélagos de Paracelso y Spratly. Aprovechándose de la debilidad de sus socios [al respecto, la autora puntualiza que: China sabe aprovechar las divisiones existentes en la ASEAN, entre los estados más dependientes y cercanos a Pekín, como Camboya y Laos, y los más distantes como Vietnam], China rellenó numerosos islotes, construyó instalaciones militares y estableció divisiones administrativas para justificar su ocupación. Al utilizar de manera combinada sus flotillas de pesca, que constituyen una milicia marítima, sus guardacostas y sus fuerzas navales, China se ha propuesto ocupar los territorios para imponer una situación de facto [2].
En cuanto al segundo concepto, la estrategia del «collar de perlas» [String of Pearls] es -para el analista Fernando Arancón- una de las mayores apuestas de Pekín para alcanzar sus objetivos geopolíticos. Supone crear una cadena de bases y puertos para asegurar sus suministros y controlar a los vecinos (*); por ejemplo: la infiltración China en la economía cingalesa llegó al punto de invertir grandes cantidades en el puerto Magampura Mahinda Rajapaksa (también conocido como puerto de Hambantota), que desde 2010 pasó a depender de China por un arriendo de cien años. Este puerto es una nueva pieza del (…) collar de perlas chino, es decir, las bases navales que permitan a China controlar las rutas navales del Océano Índico hasta el Golfo Pérsico y rodear estratégicamente a la India [3].
La expresión «collar de perlas» -término no utilizado oficialmente por China-, tiene su origen en un estudio de la contratista de defensa norteamericana, Booz Allen Hamilton del año 2004 y que habitualmente es visto como una iniciativa militar con el objetivo de facilitar a la Armada china acceso a una serie de puertos estratégicos -«perlas»- que irían desde el mar de la China Meridional hasta el mar Arábigo [4]; incluyendo el mencionado puerto de Hambantota (Sri Lanka) y, entre otros, los de Gwadar (Pakistán) -al que ya nos referimos al comentar que las autoridades de Islamabad compraron este puerto a Mascate (Omán) el 8 de septiembre de 1958-, Chittagong (Bangladés), Ream (Camboya), Kyaukpyu (Birmania), Lamu (Kenia) o Yibuti. Para contrarrestarla, India planea su propia estrategia del "Collar de Diamantes" [“Necklace of Diamonds” strategy].
Para los corresponsales Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo: Detrás de todas esas infraestructuras se proyecta irremediablemente la alargada sombra del Estado chino, decidido a recuperar en el nuevo siglo el status de superpotencia que disfrutó durante cientos de años y hasta inicios del siglo XIX [5].
Citas: [1] PINEROS PLO, E. “Arbitraje del Mar del Sur de China. La estrategia procesal de la República Popular de China”. En: Revista Electrónica de Estudios Internacionales, 2018, nº 35, pp. 8, 16 y 17. [2] NIQUET, V. China en 100 preguntas. Su poder y sus defectos. Madrid: Rialp, 2024, p. 83. [3] RAMÍREZ RUIZ, R. "Las fronteras de Asia. Estados y territorios en disputa". En: Relaciones Internacionales, 2024, nº 57, p. 223. [4] RUIZ DOMÍNGUEZ, “China: de la estrategia del cinturón a la del collar de perlas”. En: Documento Marco IEEE, nº1 /2017, p. 955. [5] CARDENAL, J. P. & ARAÚJO, H. La silenciosa conquista china. Barcelona: Crítica, 2011, p. 276.
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