viernes, 24 de julio de 2026

Las «Convenciones de Nootka»... y las Islas Malvinas

En la Gaceta de Madrid nº 2911, de 29 de septiembre de 1842, el precedente histórico del actual BOE publicó la curiosa «Lista de los tratados celebrados por España con varias Potencias desde el siglo XIII hasta el día, formada, según dice un periódico de esta corte, de apuntes adquiridos en la primera Secretaría de Estado y del Despacho». En concreto, al referirse a los acuerdos suscritos con Inglaterra se incluye la siguiente reseña: «Convención de Nootka, hecha en Whitehall el 11 de Enero de 1794, sobre nuevas instrucciones á los comisionados para llevar á efecto el articulo 1º de la del 28 de Octubre de 1790 sobre restitución de edificios y terrenos en Nootka». Un año más tarde, se publicó la didáctica Gazeta nº 3155, de 28 de mayo de 1843, sobre la Política colonial de la Gran Bretaña en el Territorio del Oregón, en la que, de nuevo, se cita la primera de aquellas convenciones:

(…) La España fue la primera que descubrió y exploró el Noroeste del continente americano: y por esta causa, ella sola podía pretender ocuparle. Lo pretendió en efecto, y la misma Inglaterra por la convención de Nootka, firmada en Londres en 1790. reconoció la justicia de sus pretensiones. Pero España cedió este derecho de posesión a los Estados-Unidos por el tratado de la Florida, concluido en Washington en 22 de Febrero de 1819. Por este tratado el Rey de España trasmitió á los Estados Unidos todos sus derechos, reclamaciones y pretensiones sobre el pais descubierto en su nombre en los 42º de latitud al Norte, renunciándolos para siempre por él y sus sucesores. Después de haberse proclamado Méjico independiente vino á formar parte de este tratado, confirmándole en Méjico el 12 de Enero de 1828, y reconociendo plenamente la cesión hecha a los Estados-Unidos por la España. Este titulo en manos de los americanos da mayor valor al descubrimiento y exploraciones hechas en I792 por el capitán Roberto Gray de lá embocadura y de una parte del curso del Colombia, y del viaje emprendido en 1805 en nombre y á expensas del Gobierno federal en el interior del territorio del Oregon por Lewis y Clarke (…).

Situación de la provincia de Columbia Británica (Canadá)

Tras ese singular prolegómeno, conviene que -antes de continuar- nos situemos en un mapa. El Estrecho de Nootka [en inglés: Nootka Sound] -que también se transcribe al castellano como Nutka o Nutca- separa la pequeña Isla de Nootka de la cercana Isla de Vancouver, mucho más extensa y conocida [que, actualmente, forman parte de la provincia de la Columbia Británica (Canadá)]; en la costa del Océano Pacífico que baña el Noroeste de Norteamérica. ¿Qué sucedió en aquel remoto lugar para que los gabinetes de Londres y Madrid tuvieran que firmar nada menos que tres acuerdos para evitar un conflicto armado que movilizó a la diplomacia de toda Europa?

El historiador Antonio Calvo Maturana lo resume así: (…) El 14 y el 24 de junio de 1789, el capitán español Esteban José Martínez capturó dos barcos ingleses en la bahía de Nootka-Sound (…) y detuvo a la tripulación de ambos navíos. Este lance provocó una crisis internacional a gran escala, que a punto estuvo (…) de desencadenar un conflicto de consecuencias hoy imprevisibles para España, Gran Bretaña y Francia [1]. Recordemos que, en aquel momento, la monarquía española ya no podía contar con la tradicional alianza francesa y su Pacto de Familia, al estar inmersos en plena Revolución. De todos modos, en el tapete de las negociaciones sobre Nootka no estaba la posesión de aquel promontorio (por muchas posibilidades estratégicas y económicas que ofreciese entonces), sino el monopolio hispano en América, mantenido virtualmente durante años. El derecho internacional vigente (en especial, el artículo VIII de la Paz de Utrecht) daba la razón a los españoles, la superioridad naval y los incipientes usos colonialistas contemporáneos, a los ingleses [1].

Sin la ayuda de Francia -de acuerdo con el historiador José Luis Clares Molero- la posición de España era insostenible. Afortunadamente, con el paso de los meses la indignación popular en Inglaterra remitió y se abrió la puerta a una solución pacífica. El 28 de octubre de 1790 se firma en Madrid la primera Convención de Nutca, por la que ambas potencias reconocen que la otra tiene derecho a hacer asentamientos en la zona en disputa [2]. La firma tuvo lugar en San Lorenzo el Real [San Lorenzo del Escorial (Madrid)] y, oficialmente, el acuerdo se denominó «Convención del 28 de octubre de 1790 con Gran Bretaña, sobre pesca, navegación y comercio en el Pacífico y los Mares del Sur».

Los tres acuerdos que se firmaron los ha resumido el portal de Archivos Españoles: (…) Las Convenciones de Nutka o más puristamente de Nutca fueron una serie de tres acuerdos entre entre España y Reino Unido, firmados en 28 de octubre de 1790, 12 de febrero de 1793 y 11 de enero de 1794 que evitaron una guerra entre los dos países por sus reclamaciones sobre los mismos territorios de la costa noroeste del Pacífico en América del Norte. Los tratados resolvieron el conflicto que había comenzado cuando España tomó la isla de Nutka, que reclamaban las dos partes. Las convenciones de Nutka resolvieron la disputa y abrieron la costa del Pacífico desde el Territorio de Oregón hasta la Colombia Británica a los asentamientos británicos. Los reclamos de España databan de tres siglos antes cuando la bula papal Inter coetera de 1493 dividió el mundo y reconoció para España derechos exclusivos a establecerse en la costa del Pacífico en América del Norte. Las reclamaciones británicas sobre la región databan del viaje de Francis Drake en 1579 y también por los derechos de descubrimiento del capitán James Cook en 1778, aunque una expedición española llegó más al norte en 1774. Por la Tercera Convención de Nutka, firmada el 11 de enero de 1794 entre el Barón de Saint Helens por parte del Reino Unido y el Duque de Alcudia por parte de España, los españoles no renunciaron a sus reclamaciones, pero permitieron a las otras partes poder comerciar en el Estrecho de Nootka Sound, donde la fortificación o presidio española de Fuerte San Miguel fue construida en 1789 y debía ser evacuada. Se permitía el libre acceso a la bahía de Nutka a ambas naciones, pero no se permitía construir en ella establecimientos permanentes. Las fuerzas españolas evacuaron Nutka el 2 de abril de 1795, en presencia de un representante de cada país, se izó la bandera británica y se declararon devueltos a este país los "Edificios y Distritos de terreno", sin precisarlos.  El virrey de Nueva España ordenó efectuar cada seis meses un viaje desde San Blas a Nutka, pero sólo se realizó uno en 1796 (*). 

¿Y cómo se vincula aquel territorio de Norteamérica con la soberanía de las Islas Malvinas al Sur del Océano Atlántico?

Del tenor literal de la I Convención de Nootka (1790) -como investigó el profesor Ricardo Caillet Bois- (…) Su Majestad británica se obliga a emplear los medios mas eficaces para que la navegación y la pesca de sus súbditos en el Océano Pacifico ó en los mares del Sur no sirvan de pretesto a un comercio ilícito en los establecimientos españoles; y con esta mira se ha estipulado ademas espresamente, que los súbditos británicos no navegarán ni pescarán en los dichos mares á distancia de diez leguas marítimas de ninguna parte de las costas ya ocupadas por España» (Art. 4º) [3].

En consecuencia, ese marco legal, para muchos expertos -como las profesoras Cintia Díaz-Silveira Santos y Alicia Herreros Cepeda- sería aplicable a la reclamación argentina de la soberanía de las Islas Malvinas porque: (…) a la luz de lo analizado sobre el Tratado de Nootka de 1790 -por el que los españoles obtuvieron la soberanía sobre las islas [Malvinas]-, y cómo las islas formaban parte del territorio nacional cedido por los españoles como “sucesión colonial” para el nacimiento del nuevo Estado argentino el 9 de julio de 1816 [4] puesto que su Art. 6º se refería específicamente al Sur de América (…) suponía que Gran Bretaña reconocía la soberanía española sobre las Malvinas, que tras una disputa previa, los británicos habían abandonado en 1774 y que en el año en que se firmó la Primera Convención de Nootka, 1790, estaban exclusivamente ocupadas por españoles [5].

Citas: [1] CALVO MATURANA; A. “Génesis del II Imperio Británico y ocaso del universalismo español: la doble vertiente del conflicto de Nootka (1790)”. En: Hispania. Revista Española de Historia, nº 228, vol. LXVIII, pp. 152 y 153. [2] CLARES MOLLERO, J. L. “La Cuestión de Nutka”. En: Archivo Histórico Nacional. [3] CAILLET-BOIS, R. R. (1929). “La controversia del "Nootka Sound" y el Río de la Plata”. En: Humanidades [La Plata, 1921], vol. 20, p. 352. [4] DÍAZ-SILVEIRA SANTOS, C. “La cuestión de las Malvinas: del tratado de Nootka al principio de auto-determinación de los pueblos”. En: MARTÍNEZ PEÑAS, L. & FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, M. El Ejército y la Armada en el Noroeste de América: Nootka y su tiempo. Madrid: URJC, 2011, p. 332. [5] HERREROS CEPEDA, A. “Introducción a la presencia española en el Noroeste”. En: Ob. cit, p. 25.

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