viernes, 31 de julio de 2026

El origen del Programa Mundial de Alimentos

El Comité Noruego decidió otorgar el Premio Nobel de la Paz 2020 al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) por sus esfuerzos para combatir el hambre, por su contribución a mejorar las condiciones de paz en las zonas afectadas por conflictos y por actuar como motor impulsor de los esfuerzos para prevenir el uso del hambre como arma de guerra y conflicto; asimismo, la institución noruega destacó que brindar asistencia en el suministro alimentario no solo previene el hambre, sino que también puede ayudar a mejorar las perspectivas de estabilidad y paz. El mundo corre el peligro de sufrir una crisis de hambre de proporciones inconcebibles si el Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones de asistencia alimentaria no reciben el apoyo financiero que han solicitado. Finalmente, definió al PMA como la organización humanitaria más grande del mundo que se centra en la asistencia alimentaria contra el hambre. (…) Sus esfuerzos se centran en la asistencia de emergencia, el auxilio y la rehabilitación, la ayuda al desarrollo y las operaciones especiales. Dos tercios de su trabajo se realizan en países afectados por conflictos donde las personas tienen tres veces más probabilidades de desnutrición que las que viven en países sin conflictos [*].

El origen del Programa Mundial de Alimentos se remonta a la Resolución A/RES/1496(XV), de 27 de octubre de 1960, de la Asamblea General de las Naciones Unidas [Suministro por conducto del sistema de las Naciones Unidas, de excedentes de alimentos a los pueblos que padecen deficiencias alimentarios]. En aquel momento, el órgano plenario de la ONU se hizo eco de algunas iniciativas previas; por un lado, la Campaña Mundial contra el Hambre, puesta en marcha por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en cooperación con la propia ONU, sus organismos especializados, los gobiernos de los Estados miembros y las organizaciones no gubernamentales para resolver el problema de suministrar alimento suficiente a los pueblos que padecen deficiencias alimentarias; y, por otro, diversas resoluciones del Consejo Económico y Social (ECOSOC) -uno de los seis órganos de la ONU- sobre cooperación internacional para la creación de reservas mundiales de alimentos [resoluciones 827 (IX) de 14 de diciembre de 1954, 1025 (XI) de 20 de febrero de 1957, 621 (XXII) de 6 de agosto de 1956 y 685 (XXVI) de 18 de julio de 1958]. Con esos precedentes, aquella resolución de 1960 invitó a la FAO a establecer los procedimientos las mayores cantidades posibles de excedentes de alimentos (…) para facilitar para combatir el hambre; y a emprender un estudio sobre la posibilidad y conveniencia de concertar otros arreglos (…) que tengan como objetivo la movilización de excedentes de alimentos disponibles y su distribución en las zonas de máxima necesidad, sobre todo en los países económicamente poco desarrollados.

Sede del PMA en Roma

El siguiente paso llegó con la A/RES/1714(XVI), de 19 de diciembre de 1961, aprobando la creación, con carácter experimental, de un Programa Mundial de Alimentos que emprenderán conjuntamente las Naciones Unidas y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en colaboración con otros organismos interesados de las Naciones Unidas y con los órganos intergubernamentales competentes, habida cuenta de que la creación de tal programa no vulnera en modo alguno los acuerdos bilaterales entre los países desarrollados y los países en desarrollo, del Programa Mundial de Alimentos.

El PMA [en inglés: World Food Programme (WFP)] desarrolló su primera acción casi de inmediato proporcionando trigo, azúcar y té a los damnificados por un terremoto en Irán (1962) y dando de comer a los nubios desplazados en el Sur de Egipto por la construcción de la Presa de Asuán (1963). Desde entonces, continuó sus campañas en el Sahel, Etiopía, Camboya, Sudán, Ruanda, Yugoslavia, Centroamérica, Haití, Yemen, Siria, etc.

De acuerdo con su Plan Estratégico 2026-2029 [aprobado por la Junta Ejecutiva del Programa en Roma (Italia), el 10 de noviembre de 2025], (…) los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia operacional sirven al PMA de principal orientación y proporcionan el marco ético para todos sus programas y operaciones, especialmente en situaciones de emergencia. La adhesión visible y sistemática a los principios humanitarios permite al Programa generar confianza, gestionar los riesgos y, en última instancia, conseguir un acceso sostenible a las personas necesitadas (§113). Al igual que la FAO o el FIDA, tiene su sede en la capital italiana.

Como se puede observar en este mapa conceptual del Sistema de las Naciones Unidas, el PMA se enmarca entre otros conocidos programas y fondos de la ONU, como el PNUD, ONU Mujeres, el ACNUR, UNICEF o la UNDCP.

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